The Coolest Cats in Town

Internet es para ver porno y videos de gatitos. Aparentemente el cine también lo es. Hoy desperté con ganas de hacer contenido más basura de lo que normalmente encuentran aquí y por eso decidí adoptar el formato de lista a lo Buzzfeed. El tema: los gatitos más cool del cine y la TV.

JONES (Alien, Ridley Scott, 1979)

El único pasajero de la Nostromo que se mantiene überchill frente al xenomorfo. Toda su actitud en la película es como “bitch, you better zave me and better be quick”.

CHURCH (Pet Sematary, Mary Lambert, 1989)

Church es un gatito zombi. Revivió porque enterraron sus restos en un cementerio indio y, bueno, he’s gonna fuck you up. Es lo más fluffy de ultratumba.

CLOVIS (Sleepwalkers, Mick Garris, 1992)

Clovis lidera un ejército de gatos contra unos vampiros felinoides llamados Sleepwalkers que se alimentan de la energía vital de las vírgenes. Todo un sheriff de lo paranormal. ¿Puede ser más cool?

Clovis con Stephen King.

GENERAL (Cat’s Eye, Lewis Teague, 1985)

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El tercer gatito de Stephen King en esta lista. La suerte de este gato está muy pronunciada hacia hacerlo presenciar eventos sórdidos. The Cat’s Eye es una película semiantológica en la que General es testigo de las historias, hasta el final en que el se convierte en el héroe que debe salvar a la niña que lo adopta de una criatura paranormal. Un clásico de Cinepermanencia de Canal 5 con un gato muy cool.

GATO BLOFELD (en varias películas de James Bond)

Este minino exuda maldad y opulencia. Es personalidad y accesorio a la vez. Tienes que tener mucho mojo para que el supervillano líder de la organización maligna Spectre se tome el tiempo de acariciarte estilosamente.

FRITZ (Fritz The Cat, Ralph Bakshi, 1972)

Fritz es una gandul citadino que sólo va por allí procurándose sexo y vicios. Y era bueno en ello, por eso su película original fue el primer feature animado en recibir una clasificación X. Es como Hanna-Barbera gone wrong… Or right.

THE GHOST Y THE DARKNESS (The Ghost and the Darkness, Stephen Hopkins, 1996)

Hubo una película con Val Kilmer y Michael Douglas sobre estos leones come hombres de Kenya a finales del siglo XIX. Están basados en una historia real-ish; se dice que 135 víctimas les valieron el apelativo de los “Comehombres de Tsavo”. Lo que me gusta es el tono paranormal que tienen los leones en la película, donde son tratados como encarnaciones del mal. Sus nombres sí están cool. Y se supone que así eran en realidad:

ORION (Men in Black, Barry Sonnenfeld, 1997)

Un felino bastante chill. Su nombre mola, simplemente suena fresco. Y bueno, porta una galaxia completa como accesorio; es un concepto muy ñoño e impresionante y es la pieza de swag definitiva.

SALEM SABERHAGEN (Sabrina: The Teenage Witch, 1996)

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Nunca fui seguidor de Sabrina. Melissa Joan Heart sólo estuvo en mi vida cuando era Clarissa y lo explicaba todo. Y si de sabelotodos se trata, allí estaba Salem. Lo cool sobre él es que se trataba de un hechicero maligno condenado a una vida suburbana en forma de gato por intentar apoderarse del mundo mortal. Eso y que en la serie jugaban mucho con este puppet; le ponían muchos disfraces y lo colocaban en muchas situaciones locas. De hecho, creo que era lo único gracioso de la serie.

LEONES DE VOLTRON (Voltron/Beast King GoLion, 1981)

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Uno de los mejores juguetes que se podía tener en los 80, eran las figuras transformables de Voltron. Cinco tanques con forma de león que al transformarse y combinarse podían formar al defensor del universo. Sí, el Megazord de Power Rangers es un rip off completo de Voltron y sus componentes felinos. Nunca tuve estos juguetes y todavía se lo recrimino a mi madre siempre que hay ocasión.

“CAT” (Breakfast at Tiffany’s, Blake Edwards, 1961)

Uno de los plot devices más conocidos en la historia del cine. El gato es una especie de reflejo de Holly Golightly, pero no voy a explicar eso aquí. Lo cierto es que es uno de los mejores actores animales ever; su nombre real era Orangey.  Es sólo un gato encantador que pudo hangear con la también encantadora Audrey.

CHESHIRE (Alice in Wonderland, Clyde Geronimi/Wilfred Jackson/Hamilton Luske, 1951)

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Un payaso creepy. Bueno, casi todos los payasos son creepy. Pero éste es felino y tiene poderes mágicos. No sabemos si juega para el equipo del bien o del mal. Tal vez es un agente del caos que sólo quiere ver al mundo arder.

SELINA KYLE / CATWOMAN (Batman Returns, Tim Burton, 1992)

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Hay muchas versiones de Gatúbela que están cool, pero la CatWoman en mi cabeza es la de Tim Burton, porque es Michelle Pfeiffer en su prime portando el más ceñido de los trajes. Es obsidiana y porcelana. Yummy. Tiene su lado paranormal; recuerden que resucita con saliva felina, así que es una especie de zombi kitten.

SHERE KHAN (The Jungle Book, Wolfgang Reitherman, 1967)

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Un gran gato con mucho swag. Scar de The Lion King es sólo un imitador. Khan tenía los looks y tenía los planes. Y en ese raro remake noventero llamado Tail Spin tenía todavía más swag.

CATBUS (Tonari No Totoro, Hayao Miyazaki, 1988)

Al igual que Cheshire, uno no sabe de qué lado está CatBus. Hace el bien, sí, pero hay algo maligno e impredecible en su mirada. Supongo que esa clase de mutaciones mágicas siempre inspiran un poco de desconfianza.

GATO CORLEONE (The Godfather, Francis Ford Coppola, 1972)

Hay algo en la villanía que es felino. Bueno, no sé si Vito Corleone es un villano, pero sí es un tipo poderoso y complejo. Parte de esa complejidad se proyecta a través de la sutil presencia de su gato. Es curioso como el poder acaricia a los gatos.

HAUSU DEMON CAT (Hausu, Nobuhiko Obayashi,1977)

Hausu es una delirante película japonea de horror. Trata sobre una casa embrujada… O algo así. Es indescriptible. Pero puedo decir que aparece un gato, bueno, es la pintura de un gato. Sólo véanlo, es un gato maligno. Escupe sangre. Y eso es lo único que tengo claro de la locura que es Hausu.

 

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La mascota más cool ever

No sé mucho de deportes. En realidad nada. Mis conocimientos al respecto se limitan a opiniones de otras personas que he leído o escuchado. Entre esas cosas está la opinión consensual sobre la grandeza de los Juegos Olímpicos de Barcelona 1992. No sé que fue, pero simplemente hubo algo particularmente cool en esos olímpicos. Recuerdo mucho sobre esos juegos, pero no mucho sobre deportes: el pebetero encendido remotamente con una flecha, a Freddie Mercury y Monserrat Caballé como interpretes de la canción del evento, la bandera de los Países Unificados (el colectivo que sustituyó a la URRS), los sketches de Andrés Bustamante, Víctor Trujillo y Ausencio Cruz… Y a Cobi.

Cobi, swagy AF.

Cobi encapsulaba esa esencia cool de Barcelona 92. No lo entiendo, pero así era. Dat boi was lit. Era un pastor catalán (aunque no le veo parecido con el perro de verdad) dibujado en un estilo cubista. Irradiaba frescura el cabrón; ninguna mascota olímpica, de mundiales de futbol, incluso de cereales, se aproximaba a ese nivel de buena onda (nadie pinches recuerda a las mascotas post-Cobi, no importan). Por algo las figuritas coleccionables que tuvo Helados Holanda en ese entonces fueron entrañables.

Un perro catalán, pastor catalán.
Un Raspatito y $1,000 para obtener una de éstas.

Hell, Cobi tenía tal potencial icónico que si hubiesen hecho un videojuego de plataformas con él como protagonista con poderes deportivos, Mario y Sonic habrían sudado de preocupación un poco. Bueno, sólo quería recordarles que existió Cobi, que molaba y molaba tanto que incluso tuvo su propia serie de dibujos, mmm, semianimados: The Cobi Troupe. Que no molaba, pero ¿qué otra mascota ha conseguido algo así?

Cosas que no recuerdas: The Storyteller

Nací en 1982 y en ese entonces no teníamos CGI. Bueno, no tanto. Teníamos poquito CGI. Pero no suficiente como para crear la maldita Tierra Media. Las Commodore no hacían eso. El cine y la TV eran muy distintos en ese entonces, en especial el cine de fantasía y ciencia ficción, pues las maravillas y rarezas que los realizadores se imaginaban tenían que ser creadas con felpa, papel maché, látex y unicel.

Crecí viendo películas y programas repletos de marionetas y efectos especiales físicos. Desde niño me intrigó cómo se creaban las criaturas y mundos fantásticos que veía en el cine. Eso me llevó a investigar mucho sobre la historia y los profesionales de los efectos especiales. Desde Willis O’brien hasta Stan Winston, sólo por mencionar un par de leyendas. La de los efectos especiales es una historia de magia de verdad, de la magia del cine (siempre he creído que esa expresión alcanza su mayor pureza cuando se refiere al cine de fantasía y horror). Entre todos los nombres que podría mencionar y sus obras, al que más le tengo aprecio es a Jim Henson.

Jim Henson fue un titiritero responsable de hitos pop como The Muppets, Sesame Street y las criaturas de Star Wars, por mencionar sólo unos pocos. Con esas tres franquicias quedó establecido que si necesitabas monos increíbles para tus películas, debías acudir a Henson. Sin embargo, para mí uno de sus mejores y más memorables trabajos es un poco oscuro y tuvo una presencia fugaz en TV, les hablo de una miniserie llamada The Storyteller.

En su primera temporada, conformada por 9 episodios,  The Storyteller retoma algunos cuentos clásicos del folclor europeo. Algunos son formas primitivas de cuentos que con el tiempo se volvieron muy famosos. Otros no son tan célebres, pero inspiraron algunas grandes historias, como El Soldado y la Muerte (mi episodio favorito de la serie) que es un antiguo relato ruso en el que se basó B. Traven para escribir Macario.

Cabe mencionar que uno de los creadores de la serie y guionista de la mayoría de los espisodios es el fallecido Anthiony Minghella, prolífico escritor, director y productor cuya obra más conocida es The English Patient, película con la que ganó el Oscar a mejor director y mejor película en 1996.

Bueno, la serie oficialmente se titula Jim Henson’s The Storyteller por una razón; su magia entra en juego con las criaturas que aparecen en cada uno de estos relatos. Los cuentos incluyen uno o más seres fantásticas y es ahí donde la narrativa de la serie brilla con las creaciones del taller de Henson. Aparece un amplio rango de marionetas, desde los clásicos muppets peludos, hasta algunos villanos mitológicos realmente tétricos. También hay un destacado trabajo de maquillaje y caracterización.

Un cosa genial de la primera temporada de la serie es que el Narrador de Cuentos  es interpretado por el recientemente fallecido John Hurt (además de contar las historias aparece como personaje), así que en ese sentido pueden esperar una gran actuación y narración.

La segunda temporada de The Storyteller dio un giro a la fórmula y en lugar de antiguos cuentos europeos se basó en mitología griega. Se retoman los mitos de Perseo y Medusa, Ícaro y Dédalo, Teseo y el Minotauro, y Orfeo y Eurídice.

The Storyteller me parece uno de los trabajos más especiales de Jim Henson. Lo veo como una evolución de los conceptos de TV por los que es más conocido, como Sesame Street y Fraggle Rock. Creo que es para los niños de los ochenta , aunque en una escala mucho, mucho menor, lo que Harry Potter fue posteriormente: un producto narrativo basado en mitología, dirigido a un público que abandona el mercado infantil y busca un poco más de oscuridad y sofisticación. Vaya, son historias para niños, pero no están tan edulcoradas y pasteurizadas. Tienen dientes, pues. No sé si se trata de una serie muy recordada, pero para mí es una de las joyas de la TV de los 80.

Pueden ver todos los episodios de The Storyteller, tanto en inglés como en español (con un doblaje muy digno), en YouTube.

Inglés:

Temporada 1

Temporada 2

Español: