Soñé que hacía stand up…

Soñé que hacía stand up y al despertar me dio por escribir este bit:

Ya pasó casi un año del estallido del movimiento MeToo. Más allá de los aciertos, los errores, los puntos de vista, las críticas y todo eso, tenemos que reconocer que se convirtió en un parteaguas para generar un importante cambio en las dinámicas sociales y culturales. No sólo en cuestión de conciencia y equidad en el día a día, sino también en el terreno artístico y eso es muy importante para quienes amamos el cine, porque la forma de hacerlo se ha transformado a partir del surgimiento del MeToo.

Vamos, que en las escuelas de cine de Estados Unidos ya prácticamente estaban por incluir en sus cursos una clase sobre cómo chupársela a Harvey Weinstein.

Ya me imagino el temario:

Unidad 1 – Técnicas avanzadas para no poner caras de asco.

Unidad 4 – Deepthroat: un centímetro más, un millón más.

Y, pues, ya al final del curso vienen las cosas que realmente hacen la diferencia:

Unidad 11 – La gente que escupe no se lleva el Oscar.

Pero es el 2018, el mundo post-MeToo y y esas clases ahora serán el “Catecismo Incluyente presentado por Mickey Mouse”.

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La mascota más cool ever

No sé mucho de deportes. En realidad nada. Mis conocimientos al respecto se limitan a opiniones de otras personas que he leído o escuchado. Entre esas cosas está la opinión consensual sobre la grandeza de los Juegos Olímpicos de Barcelona 1992. No sé que fue, pero simplemente hubo algo particularmente cool en esos olímpicos. Recuerdo mucho sobre esos juegos, pero no mucho sobre deportes: el pebetero encendido remotamente con una flecha, a Freddie Mercury y Monserrat Caballé como interpretes de la canción del evento, la bandera de los Países Unificados (el colectivo que sustituyó a la URRS), los sketches de Andrés Bustamante, Víctor Trujillo y Ausencio Cruz… Y a Cobi.

Cobi, swagy AF.

Cobi encapsulaba esa esencia cool de Barcelona 92. No lo entiendo, pero así era. Dat boi was lit. Era un pastor catalán (aunque no le veo parecido con el perro de verdad) dibujado en un estilo cubista. Irradiaba frescura el cabrón; ninguna mascota olímpica, de mundiales de futbol, incluso de cereales, se aproximaba a ese nivel de buena onda (nadie pinches recuerda a las mascotas post-Cobi, no importan). Por algo las figuritas coleccionables que tuvo Helados Holanda en ese entonces fueron entrañables.

Un perro catalán, pastor catalán.
Un Raspatito y $1,000 para obtener una de éstas.

Hell, Cobi tenía tal potencial icónico que si hubiesen hecho un videojuego de plataformas con él como protagonista con poderes deportivos, Mario y Sonic habrían sudado de preocupación un poco. Bueno, sólo quería recordarles que existió Cobi, que molaba y molaba tanto que incluso tuvo su propia serie de dibujos, mmm, semianimados: The Cobi Troupe. Que no molaba, pero ¿qué otra mascota ha conseguido algo así?

Está en internet… ¡Debe ser verdad! O no.

Snopes.com… Este sitio es entretenimiento puro. Snopes se encarga de desmitificar leyendas urbanas. En lugar de leyendas urbanas yo les llamaría leyendas o mitos pop. En su archivo puedes encontrar casi cualquier hecho curioso de la cultura pop y el folclor desde mediados del Siglo XX hasta nuestros días; cada uno se presenta con sus orígenes, explicaciones y los registros de fuentes y evidencias que muestran cómo algún acontecimiento curioso dio el salto a convertirse en mito dentro del mainstream cultural de occidente.

Más historias como ésta en Snopes.com

En cada leyenda o mito se especifica si se trata de un hecho confirmado, una mentira o si no se ha podido comprobar por completo. En particular disfruto mucho la categoría de Disney y de crimen. Si se topan con algún dato curioso, búsquenlo en Snopes

The Hard Times: la lucha de ser punk es real

The Hard Times es como The Onion pero de la escena punk independiente. Si alguna vez tuviste una banda que no llegó a ningún lugar por falta de oportunidades (o de talento) seguramente te identificarás con estas historias sobre el absurdo suburbano de vivir en el nivel más bajo y cutre de la cadena alimenticia del rock.

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La diversión está acá: http://thehardtimes.net/

Los Pinche Odio – Parte 1: En el transporte público

Algunos de mis enemigos en el transporte público:

  • Los que no permiten bajar antes de abordar.
  • Los que se estacionan en el área de la puerta y estorban a los que quieren bajar o abordar.
  • La gente que empuja como linebacker de la NFL sin siquiera pedir permiso.
  • La gente que usa crema Hinds o desodorante Brut.
  • Los que cenaron burritos la noche anterior.
  • Los que te hablan aunque traes puestos los audífonos.
  • Los ancianos que operan bajo la consigna “yo ya viví seis décadas, no tengo tiempo para formarme, no tengo tiempo para ser cortés y voy a sentarme a como dé lugar”.
  • Toda la pinche gente que me pisa los tenis.

No sé si esto es algo sexual o no…

Pero sospecho que alguien se masturba mientras ve esto. Seguramente ese alguien está en Japón, porque Japón.

La chica simplemente acaricia y aplasta panes con su cara. Muchos tipos de pan. Algunos se ven ricos, pero se me antoja comerlos, no embarrarlos en mi rostro hasta desmoronarlos. Bueno, se ve que es una chica de mundo o por lo menos una sibarita de la migaja.

Tal vez es parte de los treinta y tantos y ya me dejé de enterar de los fetiches más trendy, pero nunca había visto esto y ya saben que en mi tiempo libre a veces disfruto de ver mierda loca de internet.

Claro, yo entiendo que una buena pieza de brioche puede ser algo sexy AF, pero no es algo que me eche a andar. Bueno, no siempre.

¿Y cómo voy a etiquetar esto en la lista de fetiches? ¿Crumbshot?

Oh, waffles.

 

El episodio del bocio

Soy un tipo curioso y eso me lleva a hacerme muchas preguntas y a pensar en algunas tonterías. A veces esa curiosidad me hacer ver un poco hijueputa, pero no soy tan asshole, en serio. Al menos trato de no serlo.El otro día iba rumbo al trabajo en el siempre fragante transporte público cuando abordó una chica peculiar. Y por peculiar me refiero a que tenía un bocio del tamaño de un melón maduro brotándole del cuello.

En ese momento, para mí comienza un dilema sólo describible como “seinfeldesque”. En una fracción de segundo pienso: ¿qué debo hacer? Con la mejor de las intenciones considero si debo ver directamente al gigantesco balón de carne al lado de su cabeza para demostrarle que, a pesar de su desafortunada deformidad, es parte de la sociedad y no debe sentirse intimidada. ¿O acaso debo ignorarla por completo? ¿Eso la hará sentir cómoda? Bueno, tan cómoda como se puede sentir alguien con un jodido balón de carne pegado a su cabeza. Salí de mi microcosmos de cuestionamientos morales y me limité a lanzar ocasionales y furtivas miradas de reojo a la chica, porque soy un tipo curioso y me gusta ver mierda rara, mi historial de navegación puede dar cuenta de ello.

Todo cool… Por un rato. Ya saben, es como cuando sabes que tienes una costra de sangre ya seca, pero todavía completamente adherida a tu piel, simplemente tienes que pellizcarla y no puedes dejar de hacerlo. ¡No hay forma de parar! Así se siente mi curiosidad. No podía estar tranquilo y comenzaron las preguntas. ¿Los bocios son duros o suaves? ¿Estarán llenos de líquido o piedritas o algo así? ¿Si lo toco se sentirá como agarrar una chichi? ¿Qué pasa si los pican con un alfiler? Tenía muchas dudas. ¿Cómo da uno ese paso? ¿Cómo se le pregunta a alguien sobre la dureza y textura de su bocio?

Tal vez debería acercarme y sólo saludar, ser amable y todo eso, después de todo soy un bastardo carismático y dar discursos encantadores es definitivamente uno de mis superpoderes. “Hola, ¿cómo estás? ¿Cómo te llamas? Tengo que decirte que tu bocio se ve particularmente brillante y terso”. ¿Qué podría salir mal?

Mi curiosidad es egoísta. En ningún momento me detuve a pensar cuáles son los inconvenientes de vivir con un bocio. ¿Les duele? Sé que tiene algo que ver con la tiroides, pero realmente no sé qué complicaciones o riesgos de salud implica. ¿Cuánto pesa un bocio? Si es muy pesado tal vez provoca dolor de cuello. Tal vez el estirón de piel es una molestia. ¡Tal vez la chica siente un intenso dolor glandular mientras yo me pregunto esto! El bus va llenísimo, la gente se recorre y se acomoda sardinescamente. La Chica Bocio está ahora junto a mí. Carajo. Justo cuando iba a buscar un wiki de bocio para conocer su sufrimiento y ser más empático y sensible ante su enfermedad.

Ahora la tengo demasiado cerca y eso me motiva a ver su pelota facial con mayor curiosidad. Busco indicios de vasos sanguíneos, tejido adiposo y granulado, pero sólo veo algunas zonas sonrosadas. ¿Eso indica que la Chica Bocio está apenada? No debería ser así. Dentro de los bocios y las deformidades faciales, el suyo me parece uno muy presentable. No tiene pelos, ni nada. ¿Le salen pelos a los bocios? ¿Cada cuántos días se debe afeitar un bocio? A mí me provoca mucha flojera rasurarme y si tuviera que afeitar toda esa área extra me daría mucho más flojera. Y acabaría todo cortado, porque soy muy torpe y esa superficie boluda se ve complicada de maniobrar. Se debe requerir mucha habilidad para afeitar un bocio. Supongo que se hace con un rastrillo con un cabezal especial. ¿Dónde venden rastrillos para bocio? Seguramente la Chica Bocio gasta un montón en crema o loción after shave.

¿Han estado en una situación como ésta, con esa clase de ansiedad social? El bocio está como a quince centímetros de mi cara y no sé si quiero empujar a todos los pasajeros que vamos embarrados unos con otros o si quiero darle una mordida. Me imagino un géiser de pus. Géiser de Pus, sería buen nombre para una banda punk. Siguiente parada. El bus se despeja un poco y ya me alejé del campo gravitacional del bocio.

Tal vez el problema no es mío. A veces es la gente con deformidades es quien se aleja y actúa rara, como los personajes de Lon Chaney padre e hijo. Tal vez la Chica Bocio le saca partido a su accesorio para mantener una saludable condición misantrópica. Bueno, tal vez esa no es su intención y no sabe cómo romper el hielo. No sé, tal vez si se relajara un poco y se tomara el planetoide en su cuello con algo de humor, la gente relajada y simpática como yo podría hacer contacto con ella fácilmente.

El resto del camino pensé en algunas cosas con las que un bocio podría ser menos intimidante.

Con una advertencia vaciladora.

goitre

Con un poco de glam.

diamantina

Con arte moderno.

basquiat

Con un meme o algo viral.

keyboard cat

Sacando el fan cred.

jabba

¡Con googly eyes!

cookie monster

Llegamos a la parada de la Chica Bocio. Se va y me dejó con muchas dudas. ¿En qué trabajará? Tal vez hay una historia muy irónica allí como que es modelo de collares o algo así. Tal vez diseña bufandas y es una emprendedora que en un futuro cercano abrirá mercado al crear una línea especial de bufandas para gente con bocio. Supongo que requieren tallas especiales y un tipo particular de tejido. Si algún día tengo un bocio me gustaría saber dónde puedo conseguir las corbatas apropiadas.

Carajo, sé muy poco sobre bocio. De verdad me da mucha curiosidad cómo se vive con una condición así. ¿Qué hábitos secretos tiene la Chica Bocio? Me gustaría saberlo. Supongo que eventualmente uno se encariña con su bocio, como si fuese E.T. o algo así. En ese punto, si algún día te llegan a extirpar esa pelota glandular debe haber complicaciones para retomar las proporciones normales de tu cuello y olvidar los hábitos bociasticos. Sí, hay hábitos muy difíciles de dejar atrás. La curiosidad es uno de ellos. Ser un hijueputa es otro.

THE BONER ETIQUETTE

Si me conocen, saben que estoy en contra de los roles, convencionalismos, imposiciones, preconcepciones y estereotipos sociales. Uno de ellos es la presunta hipersexualidad masculina. Ya saben, esa idea de que los hombres somos bestiales sacos de testosterona que se follarían hasta a un ente lovecraftiano con tal de satisfacer sus pulsiones intrapierniles. Muchos se escudan en ese estupidísimo  mito para ser unos douchebags y ojalá que las cosas no pasaran de unas cuantas infidelidades, pero ese tipo de ideas son parte de lo que perpetúa el machismo en las relaciones interpersonales y ciertos tipos de violencia de género, además de que son base de la pésima y ridícula educación sexual que recibimos socialmente en México.

No me malentiendan, esta publicación no se trata de feminismo o anticonformismo (aunque respaldo ambas cosas), ni de condenar el exceso de sexualidad. Sex rocks. Y si puedes follar mucho, increíble, pásalo bomba. We all get really horny. Sólo estoy en contra de una nociva idea preconcebida que dicta cómo debe ser y comportarse un hombre y eso, desde luego, afecta también a las mujeres. No obstante, en el fondo del estereotipo hay una circunstancia biológica que parece detonar todo este asunto: los penes se encienden solos.

Trigger-happy, llaman los angloparlantes a una persona armada a la que le da por echar bala a la menor provocación. Se le va la sangre a la cabeza, o en este caso, al tejido cavernoso del apéndice con más apodos. El hecho de que la genitalia masculina sea externa provoca que sea muy, muy susceptible a ser estimulada físicamente. Y no sólo eso, porque esa estimulación tiene un fuerte componente psicológico y emocional. Un rozón de rodilla con alguien que te gusta o un mero pensamiento pueden ser suficientes. A los hombres nos echa a andar cualquier cosa y eso nos lleva a pasar por algunas situaciones complicadas en las que no tenemos una jodida idea de cómo comportarnos y en muchos casos nuestras parejas no nos han ofrecido la retroalimentación para saber cómo afrontar esos incómodos momentos de firmeza involuntaria. Expongo a continuación algunos de ellos e invito a quienes lean esto a que comenten qué opinan, qué otros escenarios hay y qué se les ocurre para ayudarnos a superar esos episodios con cierto grado de decoro y con ello fundar las bases de la etiqueta eréctil.


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VIS A VIS

Antes de iniciar una relación lo más común es que haya un periodo de conversación y flirteo. Ya saben, donde ocurren las interacciones cotidianas en las que surge la presunta química. A veces esto prospera, a veces no. A veces hay una obvia tensión sexual, a veces sólo es deseo unilateral. Y a veces con eso basta para que el sr. Troncoso haga su aparición. Sólo ver y escuchar a esa persona que te gusta puede ser suficiente para que tu sistema endócrino mande las señales para que todo entre en marcha… Y hasta allí, porque esas cosas pasan en un café, restaurante, en la escuela y en los lugares menos adecuados para el mambo horizontal (además, no vivimos en una producción de Wicked Pictures como para que eso sea pretexto suficiente para que ocurra el viejo mete-saca).

Todos pasamos por esto, pero a algunos nos descubren, ya sea por el avistamiento de la “tienda de campaña” o por el sutil gesto del cruce de pierna y allí comienza la paranoia. Ese leve grado de horniness se mezcla con los nervios producto de que la persona que te gusta haya visto la prematura erección que te provocó y eso, sin duda, te hará trastabillar un poco. Tal vez la persona frente  a ti pensará que estás muy necesitado de acción, que sólo te interesa coger o especulará sobre las posiciones de contorsionista en que te imaginaste su cuerpo y entonces se crea un círculo vicioso de incomodidad. Si te descubren, seguro habrá un silencio y algunas traicioneras miradas de reojo, si no, eres un ninja. En cualquiera de los casos, relájate, respira lento y espera a que pase lo peor.


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EL ESCARCEO LIGERO

Por ligero me refiero a no pasar de la primera base. Sólo besos, nada contacto piel con piel. Pero a Mushroom Head no le importa eso. Él se considera invitado con mucho menos. Para mí esta situación ha tenido resultados mixtos; a algunas chicas les ha parecido el pretexto perfecto para cerrar el trato y para otras ha sido una alarma que les avisa que deben escapar.

En una de esas ocasiones ni siquiera había un escarceo activo; hace muchos años en una sesión de spooning y películas mi pene decidió que Gangs of New York era muy aburrida y dijo “hola” bajo varias capas de tela. Y un gran drama explotó, porque a la chica le pareció que la estaba presionando (¡te dije que sólo primera base!) y ya no se sintió cómoda a pesar de que yo no intentaba nada más. No se sintió cómoda nunca más, de hecho, no volvimos a vernos a solas y todo eso se acabó unas semanas después.


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AGORAFILIA DE OCASIÓN

¿Qué pasa cuando las anteriores situaciones se presentan no en un contexto de pareja, sino en un foro público? Imaginen un concierto de bandas mexicanas horribles (DLD, Zoé y basura como esa) organizado por una cervecera. Imaginen desdeñar esa música para aplicarse en una buena sesión de frenching sobre una mantita de picnic cerca del kiosko de las cervezas. Todo bien hasta que a la chica se le ocurre que quiere otra cerveza y se levanta por ella. Pero en el kiosko no tienen cambio de su billete de $500. Te pide que le prestes algo de menor denominación, pero el frenching estuvo muy bueno y tú traes pantalones chinos de la gabardina más traicionera. Los seis metros de distancia hasta el kiosko se ven como dos kilómetros. En una fracción de segundo piensas en varias formas antinaturales de andar para disimular tu erección, porque por más bonita y firme que sea, nadie te va a felicitar por ella, sino todo lo contrario. En esa ocasión la chica entendió mis titubeos y rápidamente se acercó para que pudiera prestarle un billete más chico sin necesidad de levantarme.

Y para contrapuntear… Una chica con la que salía me llevo a comer con sus padres por su cumpleaños. Todo bien. Ya había mucha intimidad entre ella y yo. Teníamos algunos juegos. A veces me acariciaba la pierna de forma sugerente en lugares públicos. Esa fue una de esas veces. Todo bien. Pero sus padres recibieron una llamada de unos amigos que los esperaban ya en otro lugar. Tenían que partir con urgencia. Más urgencia de la que puede entender mi pene. Todo, todo mal. Tuve que despedirme del padre de la chica con un abrazo raro en el que yo sacaba el trasero como Cantinflas cuando bailaba. Pero fue uno de esos distantes abrazos de hombre, con palmadas y todo, así que disimulé con éxito. Su madre fue más… Cariñosa. Sé que lo notó. Era una buena, consistente y nerviosa erección. Lo notó y me sonrojé. Uno de los momentos más incómodos de mi vida. Nunca se habló al respecto, pero la madre de esa chica y yo lo sabemos.


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LA TIERRA DE NADIE

¿Han notado cómo en las películas hay procesos de la vida diaria que nunca podemos ver? Nunca vemos a alguien colocando un CD en el estéreo (bueno, cuando existían), no los vemos batallar para descorchar una botella de vino. Ese tipo de cosas. En las películas las erecciones son muy prácticas. Ocurren cuando se necesitan, cuando las sábanas ya cubren glamorosamente esa grotesca tumefacción. En las películas nadie camina alrededor de la cama como un idiota con una erección.

¿Dónde están los preservativos? La sesión se interrumpe y yo corro como el pájaro aracuán de Disney buscando condones en mi cuarto. No hay dignidad en eso. Ha habido situaciones similares y por más calmado que he conseguido estar, siempre pienso que me veo como Goofy y que en cualquier momento romperé algo de la manera más estúpida, que aparecerá Ashton Kutcher para revelar que se trata de un episodio de Punk’d, o que simplemente la chica dirá “disculpa, te vi desde un ángulo muy raro, desde una luz que no te favorecía y creo que debo irme a mi casa y bloggear al respecto”.

Esta situación se puede evitar fácilmente al inicio de la sesión, pero después, cuando vas al baño o algo así no lo puedes evitar y tampoco quieres ese square estirado y apenado que necesita ponerse ropa interior para alejarse de la cama. Es un dilema, les digo.


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COMPARTIR EL LECHO

Cuando pasas la noche con una chica normalmente se trata de algo especial. No digo que sea una historia de amor, pero creo que implica un grado de intimidad mayor a sólo un acostón. Primera dosis de paranoia: cómo acomodarse. Si es la primera vez, es complicado saber qué nivel de contacto es prudente tener en el layout corporal para dormir. Si te haces bola en un lado puedes proyectar rechazo, si procuras abrazarla y estar muy cerca puede ser incómodo y tal vez es un gesto más “de pareja” de lo que quisieras expresar realmente. Es complicado, sobre todo si estás acostumbrado a dormir solo. Y no olvidemos a nuestro amigo Johnny McTieso. Dormir con una chica lo confunde totalmente y a veces no se percata de que es hora de ir a dormir. Eso en ocasiones me ha conseguido más sexo (score!) y en otras reproches “porque sólo pienso en eso”. Es un escenario que puede ser parecido al del escarceo ligero.

También ha sido la situación que me ha dado algunas de las noches más incómodas en la vida. Una chica con la que salí por un tiempo gustaba de dormir conmigo. Spooning. Ella se acomodaba en posición semifetal y yo sufría, ¡porque no estamos diseñados para eso! Me explico. El cuchareo implica que uno de tus brazo debe acomodarse bajo la cabeza o torso de tu pareja. Dile adiós a ese brazo, porque esa posición le cortará la circulación y morirá. Por la mañana estará engangrenado. ¿Te gusta respirar mientras duermes, no? Es cool. Y es complicado cuando el cabello de la chica se pone rebelde entre movimientos nocturnos y acaba envolviendo tu cara como si se tratase de una película japonesa de terror. Ojalá que esto te pase en verano, porque si es invierno y hace frío la chica te dejará sin cobijas. Entonces, estás allí con un brazo muerto, ahogado en cabello, torcido, y congelado. Pero aún tienes pene y éste comporta como un cretino en los momentos menos adecuados y quiere seguir el juego. El leve y ocasional rozón con los glúteos de la chica, propio del cuchareo, hará que la erección se quede a medias durante horas. Si logras dormir algo despertarás lleno de odio por el mundo con dolores por todo el cuerpo, especialmente dolor de priapismo (inflamación por erección demasiado prolongada) y blue balls. Pero, hey, si llegamos a este punto debe ser una chica especial. No lo eches a perder, porque aparentemente ella te comprende un poco a ti y a Mr. Stiffy.

 

Siempre es bonito abrir un nuevo blog que quedará abandonado

He tenido tres blogs personales. Los tres fueron abandonados por fuertes cambios personales o para probar otro concepto. Trabajo en otro blog con algunos de mis amigos, es un proyecto raro sobre cultura pop donde compartimos nuestras opiniones sobre películas, TV y cosas que nos gustan con otras personas. Funciona bien, pero últimamente no hemos publicado mucho, porque todos somos adultos que trabajan.

Ser adulto apesta y no te deja tener blogs. Pero el impulso siempre está allí. Mi naturaleza obsesiva dicta que debo organizar mejor mi tiempo y con la nueva distribución que tengo planeada me obligaré a trabajar un poco menos y a escribir un poco más. Aquí, en Mongo y en otro blog donde escribiré sobre cosas, tal vez igual de pop, pero más serías.

¿Por qué fracasar en mantener un blog cuando puedo fracasar el triple en el mismo periodo tiempo? Bueno, aquí escribiré posts pequeños (lo prometo) sobre cosas que me pasan. Casi garantizo que no serán interesantes, pero trataré de contarlas de forma divertida.