The Great Golden Wave

No hay forma de plantearlo amablemente. Voy a contarles sobre sexo y fluidos corporales.

Hace unos años tuve una relación (fugaz y destructiva, como casi todas mis relaciones) con una chica de la que no daré más detalles que estos: era directa y enérgica. A pesar de que pasaron años para que ocurrieran cosas entre ella y yo, una vez que conectamos fue fácil ir al grano, straight to the fucking.

Por la personalidad de ella y nuestra historia, sabía que iba a ser algo intenso, pero no esperaba sorpresas. El único consejo sobre sexo que me atrevo a dar a cualquiera es: si quieres pasarlo bien comunícate con tu compañera o compañero y no seas egoísta, pon dedicación a que lo pase bien y ambos estarán satisfechos. Ese es mi mantra y lo era en ese momento, quería hacer un buen trabajo y lo estaba logrando, la chica estaba a punto de tener su momento. Pero, de repente, holy fucking cow! Digamos… Es como si yo hubiese estado haciendo un dibujo muy chulo de Batman, pero ella  reaccionó como si fuese el jodido Guernica.

Al momento en que la chica “llegó”, se quedó inmóvil un segundo, entonces sentí dentro de ella una contracción muy fuerte y después… ¡Tsunami! And I mean it. La cama quedó empapada. Se dio cuenta de que me sorprendí, entonces dije, con cara de idiota, “eso es nuevo”. Mientras seguíamos en lo nuestro me contó que cuando se “venía bien” pasaba eso y me preguntó si nunca había conocido a alguien como ella. Había visto muchos tipos y grados de humedades, pero nada como eso, no en vivo al menos (más adelante les contaré sobre porno). Les hablo de un chorro robusto, como si se hubiera derramado un vaso de más de medio litro de agua. Ese fue mi primer encuentro con la mítica SQUIRT QUEEN.

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“Squirting” (o el menos usado gushing) es como la pornojerga ha bautizado este espectáculo de secreción. Desde esa denominación, el tema se vuelve controversial, pues se trata de un evento más complejo de lo que parece.  ¿Cómo se sintió? La primera vez me sorprendió y fue raro, pero bueno. Muy bueno. Todo el proceso es disfrutable (¿o no?). Las contracciones que preceden la liberación del líquido se sienten muy bien, intensas. Y el squirting es muy placentero durante la penetración; combina, obviamente, mucha humedad, calor, presión y movimientos inusuales. Simplemente es rico. Y es muy reconfortante ver y sentir que la chica lo está pasando muy bien (¿o no?), eso te da una satisfacción y plenitud personal muy cool. Digamos que para mí fue como recibir fuegos artificiales y fanfarrias por un trabajo bien hecho. Tuve sexo con esa chica muchas veces y la mayoría de ellas el squirting apareció; algunas no, pero eso no afectó la química sexual, aunque sí despertó mi curiosidad sobre cómo funciona ese asunto.

El squirting es el término global usado para describir la expulsión de fluido vía uretral al momento del orgasmo femenino (cosa discutible). En español, y también de forma prominente en inglés, se le llama “eyaculación femenina”, una nomenclatura que, aunque no podemos acusar de ser completamente incorrecta, es debatible, sobre todo si consideramos el origen de la “eyaculación”, las variantes que presenta y los distintos enfoques para estudiar la sexualidad femenina. En este punto la trama se complica. En la sexualidad masculina, la progresión estimulación-orgasmo-eyaculación es algo muy lineal (porque nuestra cultura la ha limitado a eso, pero eso es otro problema). La mujer es fisiológicamente más compleja en este aspecto; los procesos y movimientos genitales, las secreciones y las reacciones corporales son mucho más variadas de las que presenta el viejo Stiffy. El squirting no es un proceso análogo a la eyaculación masculina, pero sí hay algunos aspectos que los equiparan y por eso la confusión y debate.

Dos preguntas parecen ser el centro de este tema: ¿por qué ocurre el squirting y qué demonios es ese líquido? Lo que más me sorprende es que aún hay aspectos de nuestra sexualidad y nuestros cuerpos que desconocemos casi por completo, considerando los treinta mil años de historia humana y lo obsesionados que estamos con la cogedera. Al tener sexo, las mujeres secretan fluido lubricante y flujo, no big news there, éste último en particular cambia de acuerdo al estado físico y hormonal de la mujer, su alimentación, el momento de la relación sexual en que se encuentra, su ciclo menstrual y muchos otros factores. Durante los momentos más intensos del coito y al alcanzar un clímax, muchas mujeres liberan una cantidad más abundante de flujo, muchas veces con mayor espesor, algo que también se ha mencionado como “eyaculación femenina”, de hecho, es la reacción que más se asemeja a la eyaculación y es, por mucho, la más común.

En una sesión sexual “regular” es común ver mezclas y variantes de esta fiesta de miasmas. El squirting es algo distinto. Es completamente líquido y casi transparente; por prominente y ralo que sea el flujo, el líquido expulsado durante el squirting es otra cosa. Las últimas semanas he leído mucho al respecto y hay muchas opiniones y posturas, pero les contaré, con muy poco rigor, únicamente de las fuentes científicas que encontré.

Niñas y niños, tienen que saberlo, el squirting es pipí. Sí, lo es. No importa si son squirters y les gusta chorrearse o si son compañeros de una squirter y les gusta ser chorreados. Bienvenidos al club de la Gran Ola Dorada. Cuando les pregunten si han participado en actividades sexuales consideradas como parafilia ya pueden marcar la casilla de “golden shower”. Se siente rico, ¡pero es pipí! Es una gran puesta en escena, ¡pero es pipí! Bueno, exagero mucho, el squirting podría ser una forma muy diluida de orina, de hecho, sólo contiene agua y una mezcla de componentes tanto de la orina como del flujo regular (antígeno prostático y las otras sustancias de ese club); NO contiene amoniaco, por lo que no tiene olor. A mí me gusta extender el tecnicismo y decir que es pipí porque es más divertido, escandaloso y me gusta ver arder al mundo. Lo que pasa es esto: con la estimulación adecuada, las squirters realizan un proceso acelerado de absorción de agua hacia la vejiga y luego la expulsan involuntaria y enérgicamente a través de la uretra. ¡Squirt! Este proceso fue desenmarañado por un estudio publicado en el Journal of Sexual Medicine en 2014: por medio de ultrasonidos se verificó la cantidad de líquido en la vejiga de un grupo de squirters en reposo (vejiga vacía), después de una buena estimulación sexual (vejiga llena) y después del squirting (otra vez vejiga vacía). ¡Pum, ciencia!

Así que es pipí light, ¿pero por qué unas mujeres sí y otras no? Al parecer tiene que ver con dos cosas: la capacidad retentiva de la vejiga y la sensibilidad de las glándulas parauretrales. Éstas últimas son también conocidas como glándulas de Skene y se encuentran alrededor de la uretra y el tejido clitoriano. Algunas investigaciones señalan que son cuerpos endócrinos a partir de los cuales se forma la próstata masculina durante el desarrollo embrionario cuando está presente el cromosoma Y, sin el cual, éstas permanecen como vestigiales (recuerden, panitas que ya olvidaron la educación básica, que tras la concepción todos comenzamos como dudettes y luego algunos nos volvemos dudes). Aunque no está comprobado al 100%, las investigaciones señalan que el squirting es provocado por la estimulación de las glándulas de Skene cuando estas y la vejiga son muy sensibles. Es decir, cuando una chica posee estas condiciones se puede convertir en una squirter, por medio del frotamiento externo o el contacto intravaginal de las glándulas de  Skene, cosa que perfectamente puede ocurrir cuando la squirt queen decide visitar su propio parque de diversiones o durante el viejo mete-saca. O sea que mi Guernica, bueno, no necesariamente lo fue; mi killer joke… Digamos que en el mejor de los casos fueron un par de buenos chistes (¡siempre están bien! Je, espero…) y tuve un buen público.

En los últimos años el squirting ha ganado notoriedad gracias a su reiterada aparición en la pornografía gonzo (esto es cuando la cámara presenta el punto de vista de un espectador/personaje, que puede ser el director o no, no participante en el acto; debería hacer un post sobre subgéneros del cine porno, ¿no?). Algunas pornstars, como Flower Tucci o Jenna Presley se posicionaron en el gusto de los pornófilos debido a la facilidad para ejecutar ese ballet acuático. Aunque no se ha convertido en parte integral del porno mainstream, el squirting ha encontrado su lugar como una práctica de nicho, que, al igual que muchas otras, tiene a una fiel legión de seguidores que justifican que se incluya a alguna squirt queen en algunas producciones.

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Ella es Flower Tucci.

Muchas personas, medios de comunicación e incluso presuntas instancias científicas se han encargado de establecer una equivalencia entre squirting y eyaculación femenina. De entrada, eso responde a un intento de análisis para comprender la sexualidad femenina desde la masculina; no pretendo tratar de desenmarañar los problemas de género que rodean al squirting, pero sí quiero mencionar que existe de fondo una fijación por encontrar correspondencias a la sexualidad masculina que nuestra cultura ha moldeado en la femenina. Permítanme hacer una aseveración sin fundamentos, pero creo que eso es porque socialmente se acepta el sexo en el hombre como un mecanismo de placer, pero en la mujer tiene implicaciones primariamente funcionales, entonces, se busca explicar fisiológicamente la existencia de esa dimensión erótica-ideal de puro placer en la mujer (eye roll). Ya saben, los hombres que tratamos de explicar todo desde la óptica de los hombres, queriendo que las cosas funcionen como los hombres estamos acostumbrados, porque otros hombres lo han hecho así desde que el hombre es hombre. Y por eso, sólo podemos estar seguros de que “logramos” hacer que una mujer lo pase bien si le sacamos el juguito. Además, por culpa de la cultura reprimida en la que vivimos, seguimos creyendo que las mujeres que disfrutan del sexo libremente no existen.

La sexualidad masculina, bueno, toda la sexualidad en el medio social, está sumamente limitada y controlada por los distintos sistemas socioculturales en los que estamos inmersos. Algunos opinan que las dimensiones sexuales de una persona deben ser puramente físicas, otros que necesariamente deben tener un componente emocional, otros creen en una gran variedad de factores sociales, eclesiales, morales, estatales y demás, que regulan nuestro comportamiento sexual; los medios de comunicación nos dicen que coger y eyacular por doquier es lo más importante en la vida y que si no es tu prioridad y no te exprimes los genitales en la entrepierna de alguien más cada 3 días, fracasaste como humano… Y todo eso es basura. Olvidan que somos personas, que nuestras experiencias individuales son válidas y que cada quien tiene un contexto, tiempo y circunstancias; claro, si tienes las pelotas hinchadas de semen que no ha salido en semanas, es posible que sólo sientas la necesidad de que alguien te ayude a tirar fluidos sin siquiera saber su nombre, pero en otra ocasión tal vez necesitarás compañía, plática, un abrazo y que alguien te toque para sentirte apreciado. Nuestras necesidades y urgencias son distintas de persona a persona y constantemente cambian.

Es una gran limitación que el sexo en nuestra cultura se encuadre al guión básico de foreplay, penetración y eyaculación. Y me parece frustrante y peligroso para nuestra plenitud personal, que se ponga al cumshot como cereza del pastel, como símbolo de la realización sexual de una persona. Nadie debe esperar crear un Guernica, sólo pasarlo bien (incluso con uno mismo), disfrutar la compañía de otra persona y procurar que esa persona también lo pase bien. Just that, IMHO. Pero, internet es para los gatos y el porno, y eso ha derivado en la mitificación del squirting, pues mucha gente lo ha tomado como que se trata del máximo grado de placer; las mujeres quieren sentirlo, los hombres provocarlo. La verdad es que el squirting es una cuestión de circunstancias y por lo mismo no deberíamos de tomarlo como un indicador de satisfacción. Es una condición fisiológica que no necesariamente significa más placer para las mujeres y mucho menos para los hombres; será difícil hacer una demostración científica que pueda comprobar que el squirting se traduce en orgasmos más intensos o plenos. Incluso puede pasar desapercibido por completo. Vamos, el squirting y el orgasmo  pueden ser eventos separados, simplemente es algo que ocurre simultáneamente para algunas chicas. Y es lo mismo en el caso para el otro tipo de presunta eyaculación femenina (la del flujo intenso y espeso), el hecho de que se presente no indica necesariamente mejores orgasmos (u orgasmo alguno), más satisfacción o una mejor experiencia.

Lo repito, si les preocupa que su pareja o compañera sexual lo pase bien, la comunicación es lo más importante. Muchos fantasean con encuentros espontáneos con una dinámica increíble que nos deja alucinando. Francamente, ese tipo de encuentros son los menos. El buen sexo se construye; es, después de todo, una forma de conocer a otra persona e interactuar con ella. Y no se trata de un discurso ñoño; algo tan simple como hablar con tu acompañante sexual puede ayudar a ambos a obtener exactamente lo que quieren, a expresar esas cosas kinky que no han podido salir o a descubrir nuevas prácticas. A la Squirt Queen de esta historia no le gustaba recibir sexo oral, lo intenté un par de veces y se negó. Así que después lo hablé con ella y resultó que lo que no le agradaba era regresar el favor. Desde luego, le expliqué que no se trataba de ojo por ojo, que es algo que a mí me gusta hacer y no tenía que corresponderme. And after that I ate her as I pleased. Hablen y cogerán mejor, tan simple como eso.

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Lo maravilloso de este tema es que a partir de una pequeña anécdota sobre cómo una chica se orinó sobre mí, se pueden desprender estas reflexiones y más. Mientras me informaba sobre los aspectos físicos del squirting encontré muchas líneas de análisis y opiniones sobre el tema y vale la pena mencionarlas. De algunas se desprenden puntos en los cuales es interesante pensar y sobre otras es interesante preguntarnos por qué la gente se toma el tiempo de pensar en esas cosas:

  • Hay quienes dicen que todo el tema del squirting responde a un proceso de masculinización del orgasmo femenino para oprimir aún más la condición femenina.
  • Hay quienes dicen que todo el tema del squirting responde a  un proceso de sexualización de la uretra (si les parece una locura tengo dos palabras para ustedes SEXO ANAL).
  • Hay quienes quieren demostrar que el squirting no es una eyaculación femenina, sino que se trata de orina (como en el chascarrillo de este post). Un grupo feministoide está en eso porque quiere que se separe la sexualidad femenina de las correspondencias masculinas. Un grupo machista quiere demostrar lo mismo para demostrar que la sexualidad femenina es primordialmente funcional y que la eyaculación es una expresión puramente masculina.
  • Otros grupos machistas quieren demostrar que cualquier tipo de características sexuales análogas entre hombres y mujeres (incluyendo el squirting) son inexistentes, esto para negar el origen común en nuestra estructura fisiológica.
  • Hay grupos que ven el squirting como un símbolo de empoderamiento sexual de la mujer.
  • Hay grupos “anti-penetración” (no entendí por qué razón) interesados en demostrar que las funciones físicas relacionadas con el placer sexual femenino son idealmente exclusivas de la genitalia externa y que la penetración debe ocurrir únicamente para la reproducción.
  • Hay grupos que ven el squirting únicamente como otro aspecto del sexo susceptible a una explotación comercial.
  • Hay grupos de aficionados al squirting que quieren demostrar que NO se trata de orina porque, ew, qué asquito.
  • Hay grupos de aficionados al squirting que quieren demostrar que SÍ se trata de orina porque quieren graduarse oficialmente al golden showering.
  • Hay grupos morales, religiosos y políticos en contra del squirting por considerarlo una práctica obscena y nociva para el tejido social.
  • Hay squirters interesadas en que se demuestre que no es orina para no sentirse reprimidas socialmente o “higiénicamente comprometidas”.
  • Hay squirters que desean saber si es orina para determinar si deben buscar ayuda médica por un problema de incontinencia.

Y hay muchos más enfoques y cuestionamientos que los anteriores. Es maravilloso todo lo que podemos pensar a partir de dos trozos de carne que se frotan y un chorro de líquido blanquecino. Nuestra existencia es tan exageradamente simbólica que las circunstancias corporales de una mujer se convierten en un terreno de lucha ideológica a partir de lo que nos inventamos como sociedad sobre el funcionamiento del mundo. Eso puede ser una mierda si se arroja algún tipo de condena o prejuicio social sobre un grupo de mujeres por algo que puede ser tan fortuito como tener un pie más grande que el otro.

Esta publicación surge de una amiga que indagaba sobre lo que pensamos los hombres del squirting. La verdad es que no lo sé. El dicho popular es que para cada roto hay un descosido y en internet hay muchos descosidos a los que les atraen las manifestaciones chorreantes de placer. Las squirt queens que han sido mis compañeras sexuales lo pasaron bien conmigo (estrellita en la frente para mí), yo lo pasé bien con ellas y me hicieron descubrir sensaciones nuevas; si se trata de pipí o no es realmente cuestión de tecnicismos y mi opinión sobre este fenómeno y las mujeres en las que se presenta no cambia con la información que tengo al respecto, ni con los múltiples puntos de vista al respecto que ahora conozco. Yo lo pasé muy bien. Simplemente se trata de las circunstancias físicas de algunas personas y de un hecho comprendido por la vivencia de su sexualidad. Algo tan simple como la gente que no se puede venir si le da frío en los pies (eso es algo que existe y por eso mucha gente coge con los calcetines puestos).

Hombres, no sean imbéciles como solemos serlo; así como las chicas toleran todos esos problemitas como que no se les para, que tardan horas en terminar, que terminan en tres segundos, así deben tolerar si una chica se moja más de lo normal. Y ya, no significa nada más que eso. No deben acusarlas de nada; ni de freaks, ni de ninfómanas, ni de bichos raros. Es sólo una mujer con posibilidades sexuales más allá de lo convencional. Mujeres, no dejen que las juzguen si esas son sus circunstancias; que eso no las detenga de follar y disfrutar sólo porque tal vez tendrán que lavar las sábanas más seguido. Un hombre que las etiquete, exhiba, reproche o juzgue por ser una squirter simplemente no merece su compañía.

Desconocemos mucho de nuestros cuerpos. Casi todo por culpa de prejucios y construcciones sociales arcaicas y restrictivas. Está en nosotros sacudirnos esas telarañas de la cabeza para poder disfrutar de algo tan esencial y presente en nosotros como el sexo. El punto de partida es tener la cabeza limpia y conocernos para saber qué nos echa a andar y ser más felices, porque de eso se trata todo. Así que, chicas, chicos, échense una mano o dejen que alguien les eche una mano. Aprendan a pasarlo bien y luego pásenlo bien hasta el fin de sus días.

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Autor: Worst.Adult.Ever.

Obsesiones y superficialidad de un permateen.

2 comentarios en “The Great Golden Wave”

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