Your weekly pop delights are here! Esta semana fue difícil. La que sigue seguramente también lo será. Son tiempos duros para quienes sólo queremos ponernos los audífonos y pasarlo bien.
Esta semana llega el glorioso ruido nuevo de King Gizzard, la nostalgia de The Strypes y Alison Moyet presenta nuevos melodramas. Parece que nunca nos cansaremos del buen house y eso es justo lo que Fort Romeau trae en su nuevo EP.
Los songwriters también tienen novedades. Sí, muchos de los que se cobijan en esa bandera son unos pusilánimes genéricos y aburridos que no merecen mucha atención, pero también hay gente cool que hace cosas cool y entre esas cosas está lo que hacen el greñudo Sammy Brue y esa chica Nashville llamada Rachel Baiman. Sus nuevos álbumes merecen dar unas vueltas; seguro adoptarán al menos un par de pistas.
En los contempofavoritos me encontré con una banda llamada Dalek I Love You, cuyo nombre exterminador ocultaba un álbum newwavy bastante disfrutable. Escuché lo último de Bettie Serveert, que son como algo rico que te gusta desayunar mucho, aunque sólo lo pruebas una vez al año, y justo por eso no le había dedicado tiempo a este release. Hurula es una banda (aparentemente) popular en Suecia, incluso ganadores de un Grammy sueco (¿dafuq?); son como oscuritos dramáticos, con algo de punk (muy poquito), no sé, supongo que como unos My Chemical Romance o The Rasmus que salieron ligeramente mejor. Tienen algunas buenas melodías y guitarrazos.
La lista cierra con una de esas, lamentablemente cercanas, historias de ese campeón llamado Long Shot. Presionen play y disfruten, porque si no escuchan aquí algunas de estas canciones, seguramente no las escucharán en ningún otro lado. Disfruten y aguanten.
Good shit this week! Una semana con pura música nueva. Escuché muchos releases de las dos últimas semanas y todavía hay varios más que me interesan. Lo mejor: muchas cosas me gustaron.
La lista de esta semana surge de siete álbumes y tres sencillos. Después de escucharla, les recomiendo que visiten los álbumes completos, realmente hay cosas interesantes. Claro, excepto el de Phoenix, que es ultrameh (¿o sería inframeh?); sólo puse la canción tonta que me gustó, porque, ps, no siempre puedo controlar mis malos gustos.
Los imperdibles de la semana son el álbum de Cigarettes After Sex, que amé con locura (pop dreamy, oscuro y apesadumbrado), la opera prima de Noga Erez y lo nuevo de Ulrika Spacek y Songhoy Blues, que están molones.
Radiohead trabaja sus canciones por mucho tiempo. Algunos de sus temas como Nude y True Love Waits requirieron una década o dos para que la banda lograra una versión de estudio que los dejara satisfechos. Esta semana presentaron I Promise, otro de esos temas +20 years in the making, como parte de la celebración del vigésimo aniversario de OK Computer. La canción estaba planeada para ser parte de OK, pero en realidad es un tema compuesto durante el periodo de The Bends y creo que se nota. No es una canción extraordinaria, pero yo le tengo mucho aprecio y no creí poder escuchar nunca una versión de estudio. Sin duda es un gran detalle para los fans veteranos de Radiohead. Dato ñoño: al menos la toma vocal usada en la canción terminada, fue grabada en 1996; tengo exactamente esa toma en mi archivo de rarezas y material unreleased.
Tuve una cantidad desquiciada de trabajo esta semana y no logré hacer un tiempo para escuchar con atención muchos álbumes y sencillos nuevos, pero entre todo me encontré un álbum titulado de D.E.G. de un proyecto llamado Bola y es electrónica de la buena. En cosas más poppy, disfrute el nuevo álbum de H. Hawkline, pero no es para tanto, porque es H. Hawkline no es para tanto.
El resto de mi semana fueron playlists de miles de favoritos. Siempre es grato cuando el sr. Aleatorio arroja a Violent Femmes, porque siempre es grato escuchar a Violent Femmes y es algo que como sociedad deberíamos hacer más seguido. Joder, que debemos apreciar mucho más a Violent Femmes. Y a The Fall. Y a Television Personalities. Aunque no estén en esta lista.
Mi zona de nostalgia fue de Beastie Boys. Carajo, qué buenos eran. Fucking heart them till the end of time.
Finalmente, le di algunas vueltas a la edición deluxe de Sgt. Pepper. Hicieron muy buen trabajo para hacerlo sonar mejor que nunca. Claro, eso es un decir, porque si lo que buscas es la opacidad monoaural de una plato empolvado, el sargento cincuentón puede no ser para ti. Como sea, el aniversario 50 le recordó a mucha gente lo grande que es ese álbum y queda claro que nuestros corazones solitarios lo necesitaran cuando tenga sesenta y cuatro.
Otra semana, otra lista. La música funciona, por algo estamos aquí.
Esta semana las novedades son de Flamingods, que sacaron un EP molón, LIFE, de quienes sólo recomiendo el tema en la lista (el álbum completo no me gustó), y Fitness Forever, que se lucieron con Tonight, temazo.
Se reeditó Pinky Blue de Altered Images y, si sabes algo de new wave, eso es cosa grande y por eso llegaron a mi lista.
Escuché muchas canciones de chicas sixties en la semana, cosa que seguirá unos días más. O para siempre, no sé. Pero debido a eso aquí están la Hills y la Sinatra.
El resto de la lista son cosas buenas: Toy y Run The Jewels, que se mantienen buenos y frescos; Placebo, que era bueno en el Siglo XX; y Half Man Half Biscuit, que han sido buenos y graciosos por mucho tiempo, pero bastante ignorados.
Para sobrevivir los siguientes siete días les recomiendo las novedades de Girlpool y Jane Weaver; ambos álbumes muy buenos. Para seguir con el girl-fronting, hay que escuchar a Black Honey, una banda que hace directos y saca sencillos pero no álbumes, me gustan bastante. Otra novedad destacable de la semana es el pop krauty y espeso de W.H. Lung.
En las curiosidades, me encontré a unos italianos que tocan post-punk horrorífico y se hacen llamar Horror Vacui, me gustaron, porque I’m a sucker for that kind of shit. Y otra; en la banda sonora de How To Be A Latin Lover viene una versión del modesto hit de Jewel Akens, The Birds And The Bees, cantada por Angélica María y está simpática.
¿Clásicos? Pues Television. ¿Nuevos clásicos? Mi tema favorito de Hang, lo último de Foxygen, en mi opinión uno de los mejores álbumes que ha dado 2017.
No puedo evitar volver a recomendar a mis parceros de Los Padrinos; les dejo ese himno que da nombre al fantástico álbum que recién publicaron y que DEBEN comprar en lospadrinos.bandcamp.com
Esta semana no podía cerrar con otra cosa: Ok Computer de Radiohead cumple 20 años hoy. Es uno de mis dos discos favoritos ever (junto a Revolver de The Beatles) y, sin duda, el disco más importante en toda mi vida. So, it’s a big, big fucking thing for me. Es un álbum perfecto y podría dejarles cualquiera de las canciones que lo integra, pero elegí Climbing Up The Walls porque es la que más me gusta cantar.
Mucha música nueva esta semana. La lista abre con Penguin Cafe que es chill AF, pero sus melodías y atmósferas son emocionantes. En estos días ando muy tolerante con los modernillos y por eso se ganaron mi gusto algunos de los temas nuevos de Little Dragon y Hazel English. John Moreland sacó un nuevo álbum de su característico BBQ-fueled country y, aunque no me gustó del todo, les dejo la canción que en mi opinión más destaca.
Por supuesto, un highlight de esta semana es el nuevo material de Paul Weller que mola como sólo Paul Weller sabe molar y en la lista va un tema increíble donde se acompaña con Boy George.
En los clásicos personales algo de Nacho Vegas, una de las mejores canciones de Noisettes, que son una de mis bandas favoritas del Siglo XXI, a pesar de estar desaparecidos y que nadie les hace caso. Y como estoy enfermo de britpop y soul a perpetuidad, colé por allí el cover de Dodgy a The Snake de Al Wilson, la canción por la cual existen las pistas de baile; no, esa aseveración no es discutible, es un fact absoluto y se me callan.
Pero lo más importante de la semana es que Los Padrinos, banda formada por mis mejores amigos, publicaron su nuevo álbum compuesto por 13 temazos, un hit tras otro. Cada una de esas canciones es 45″ single worthy y, créanme, no lo digo porque sean mis amigos, porque sólo respaldo lo que me gusta y tengo la suerte/buen tino de rodearme de gente extraordinaria y talentosa. Los Padrinos hicieron un álbum genial y si lees esto debes escucharlo y comprarlo en lospadrinos.bandcamp.com Pero si eres un no creyente, dale un test drive en Spotify.
Un poco tarde, pero aquí está mi playlist. Comencé la semana con ORTIES, dos chicas parisinas que hacen hip hop tan violento y vicioso, como cheesy. Son muy divertidas; si vieron Grave (Raw/Voraz), son las responsables de la canción del baile frente al espejo.
Escuché toda la discografía de Ely Guerra, porque a veces hago cosas sin sentido y, aunque en su mayoría fue una tortura, sus momentos más pop sí me gustan.
También le di varias vueltas al infravalorado Midnite Vultures de Beck y sólo tengo que decir que Beck Hansen es un maldito genio.
También encontré con algo de música nueva que me gustó: BNQT, IDLES, y el más reciente y muy machacón ruido de Thurston Moore. Creo que vale la pena escuchar estos álbumes completos, al menos por exploración. I’m off. La próxima semana más música.
Comencé abril maltrecho y preocupado. No estaba triste, pero el panorama era mierdoso. Cada día cuestionaba más mis decisiones… Hasta que las cosas cambiaron repentinamente. En las últimas cuatro semanas mi historias tuvo un plot twist tras otro y todo comenzó a funcionar; saved the day, got the girl and rode into the sunset. Tras el tropezón que había sido 2017, estoy de nuevo en un buen momento. Espero seguir con eso de las buenas decisiones.
Y en esta semana escuché muchas cosas nuevas, pero pesaron más los clásicos personales entre las que, desde luego, hubo glam; del sueco, de finales de los 90 y el de Jeff Lynne, que también tuvo otro gran momento en mi semana cuando lo escuché en Guardians of the Galaxy Vol. 2. Bueno, aquí está la lista de esta semana, abigarrada, como son mis gustos y coronada por esa joya de los acentos raros que es la (otrora) aterciopelada voz de Alberto Vázquez.
Abba – The winner takes it all
Banks & Steelz – Giant
Blur – Clover over Dover
Electric Light Orchestra – Twilight
The Dillinger Escape Plan – 43% Burnt
The (International) Noise Conspiracy – Bigger cages, longer chains
Canciones para Sobrevivir es una playlist dominical de diez canciones. No tiene tema, ni reglas específicas; un cercano recuento autobiográfico, tal vez. Serán canciones que destacaron en mi semana simplemente porque llegaron en el momento adecuado, porque las descubrí, por nostalgia o simplemente por ser melodías extramolonas. Música nueva, oldies, todo cabe. Se trata de compartir música que me gusta, es todo. Vale, aquí la primera.
No soy adulto. Soy un adolescente con veinte años de experiencia. Me gusta decir eso y creo que es cierto. A pesar de las articulaciones ya un poco maltrechas y la piel no tan lozana, me siento muy en sintonía con mi yo adolescente. Las mismas inquietudes, las mismas pasiones. 🙂 Los mismos problemas, las mismas inseguridades. 😦 ¿No he madurado? Bueno, no creo en eso. No creo que exista la madurez. Creo que adaptarse a las circunstancias materiales y a los requerimientos sociales no tiene nada de maduro. Simplemente es lidiar con lo que hay. A mi personalidad estacionada en la adolescencia la interpreto como que en realidad formé mi verdadera identidad desde muy joven. Siempre me gustaron cosas grandiosas y trascendentes, por eso no tuve que dejar atrás a Limp Bizkit, Papa Roach y a otras cosas así. Good shit surpasses nostalgia. Mi adolescencia no consistió en fads, no se trató de seguir modas o encajar en un grupo. Siempre me he tratado del apasionamiento por las cosas que me gustan y creo que eso es lo que me mantiene joven, disidente y en búsqueda de cosas nuevas y emocionantes que alimenten ese apasionamiento. Eso es lo que me conserva (orgullosamente) adolescente.
Y cuando reconozco ese mismo ímpetu adolescente en la música me lleno de felicidad. No es algo común, mucha música está construida sobre poses, y lugares comunes, por eso lo que hace Sister Ectoplasma me parece entrañable. Sister es una chica de la ciudad donde vivo (León). No conozco mucho de su historia, porque no la frecuento tanto. Sé que tiene 27/28 años. Tiene un rostro conejil y toca la guitarra en su propia banda, con quienes toca canciones que nadie parece entender.
Una vez le dije a Sister Ectoplasma que estaba vestida de 1996. Además de que fue un comentario übercharming de mi parte (y que le encantó, desde luego), también es un adecuado resumen de las intenciones de la Ecto. Ella no es una teen de los noventa. Ella padece esa extraña nostalgia de la generación Z, por la que añoran épocas que no vivieron. A Sister Ectoplasma le gustan los Simpson, Married with Children, Hole, Kittie y otras cosas que hacen parecer que nació diez años tarde.
No tengo idea de cómo opera la banda, pero hasta ahora han publicado un EP y un single en formato digital. Creo que Sister escribe las canciones mientras ve TV en su alcoba y luego la banda completa se encarga de vestirlas. Creo. El resultado es como pop-grunge-emo con un dejo riot-grrrly o una mezcla de cosas noventeras que te recuerdan a todas las bandas eminentemente finiseculares con una frontgirl, como Garbage, Sleeper, Le Tigre, Breeders, pero con más ingenuidad y autenticidad. Sister Ectoplasma is bona fide lo-fi gourmet shit. Es como shoegaze con presupuesto sub-garage; es como unos buenos nachos con queso. Y todo eso que digo es algo bueno.
La cosa con Sister Ectoplasma es que es transparente. Sufre como adolescente porque así siente las cosas y es así como lo expresa. Sus canciones obviamente hablan de chicos, corazones rotos, sexo, baja autoestima, inseguridad, paranoia, celos, más sexo y bueno, ya me entendieron, cosas de adolescentes, que en realidad son las mismas cosas que nos atormentan después, pero que la sociedad dice quedemos ignorar y conformarnos con un sistema de convencionalismos para regular nuestra conducta (todo eso es mi interpretación, algún día le preguntaré a Sister de qué se tratan realmente sus canciones). ¿Cómo no disfrutar de tan honestos devaneos de una chica que entiende que esas cosas no se superan y sólo se ignoran?
Para mí el lenguaje de la adolescencia es la alineación básica del rock: una guitarra, un bajo y una batería. Con eso basta para expresar el drama, la frustración sexual, la falta de identificación y todas las crisis que nos hacen estar enojados a los diez y seis años. Y a los veinticinco. Y a los treinta y cuatro… El ímpetu, la intimidad, las texturas adecuadas y una sensibilidad femenina muy cercana son los detalles que hacen que Sister Ectoplasma me resulte un proyecto cautivador. Me gustaría que fueran menos low-key, pero vamos, esa intimidad es clave y no necesariamente es accesible para los de por sí viciados público y escena musical de México. Si a ustedes les gusta sentir esa dramática comezón de la angustia adolescente visiten a Sister Ectoplasma en sister-ectoplasma.bandcamp.com y compren su música. Pueden descargarla sin costo, pero vamos, son canciones hormonales que valen por lo menos un dólar cada una. Y, créanme, su dinero será bien aprovechado en comida chatarra, malteadas y cervezas.
Sister Ectoplasma, no seas incrédula. Nos gusta tu cara, nos gusta tu música.