The Great Golden Wave

No hay forma de plantearlo amablemente. Voy a contarles sobre sexo y fluidos corporales.

Hace unos años tuve una relación (fugaz y destructiva, como casi todas mis relaciones) con una chica de la que no daré más detalles que estos: era directa y enérgica. A pesar de que pasaron años para que ocurrieran cosas entre ella y yo, una vez que conectamos fue fácil ir al grano, straight to the fucking.

Por la personalidad de ella y nuestra historia, sabía que iba a ser algo intenso, pero no esperaba sorpresas. El único consejo sobre sexo que me atrevo a dar a cualquiera es: si quieres pasarlo bien comunícate con tu compañera o compañero y no seas egoísta, pon dedicación a que lo pase bien y ambos estarán satisfechos. Ese es mi mantra y lo era en ese momento, quería hacer un buen trabajo y lo estaba logrando, la chica estaba a punto de tener su momento. Pero, de repente, holy fucking cow! Digamos… Es como si yo hubiese estado haciendo un dibujo muy chulo de Batman, pero ella  reaccionó como si fuese el jodido Guernica.

Al momento en que la chica “llegó”, se quedó inmóvil un segundo, entonces sentí dentro de ella una contracción muy fuerte y después… ¡Tsunami! And I mean it. La cama quedó empapada. Se dio cuenta de que me sorprendí, entonces dije, con cara de idiota, “eso es nuevo”. Mientras seguíamos en lo nuestro me contó que cuando se “venía bien” pasaba eso y me preguntó si nunca había conocido a alguien como ella. Había visto muchos tipos y grados de humedades, pero nada como eso, no en vivo al menos (más adelante les contaré sobre porno). Les hablo de un chorro robusto, como si se hubiera derramado un vaso de más de medio litro de agua. Ese fue mi primer encuentro con la mítica SQUIRT QUEEN.

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“Squirting” (o el menos usado gushing) es como la pornojerga ha bautizado este espectáculo de secreción. Desde esa denominación, el tema se vuelve controversial, pues se trata de un evento más complejo de lo que parece.  ¿Cómo se sintió? La primera vez me sorprendió y fue raro, pero bueno. Muy bueno. Todo el proceso es disfrutable (¿o no?). Las contracciones que preceden la liberación del líquido se sienten muy bien, intensas. Y el squirting es muy placentero durante la penetración; combina, obviamente, mucha humedad, calor, presión y movimientos inusuales. Simplemente es rico. Y es muy reconfortante ver y sentir que la chica lo está pasando muy bien (¿o no?), eso te da una satisfacción y plenitud personal muy cool. Digamos que para mí fue como recibir fuegos artificiales y fanfarrias por un trabajo bien hecho. Tuve sexo con esa chica muchas veces y la mayoría de ellas el squirting apareció; algunas no, pero eso no afectó la química sexual, aunque sí despertó mi curiosidad sobre cómo funciona ese asunto.

El squirting es el término global usado para describir la expulsión de fluido vía uretral al momento del orgasmo femenino (cosa discutible). En español, y también de forma prominente en inglés, se le llama “eyaculación femenina”, una nomenclatura que, aunque no podemos acusar de ser completamente incorrecta, es debatible, sobre todo si consideramos el origen de la “eyaculación”, las variantes que presenta y los distintos enfoques para estudiar la sexualidad femenina. En este punto la trama se complica. En la sexualidad masculina, la progresión estimulación-orgasmo-eyaculación es algo muy lineal (porque nuestra cultura la ha limitado a eso, pero eso es otro problema). La mujer es fisiológicamente más compleja en este aspecto; los procesos y movimientos genitales, las secreciones y las reacciones corporales son mucho más variadas de las que presenta el viejo Stiffy. El squirting no es un proceso análogo a la eyaculación masculina, pero sí hay algunos aspectos que los equiparan y por eso la confusión y debate.

Dos preguntas parecen ser el centro de este tema: ¿por qué ocurre el squirting y qué demonios es ese líquido? Lo que más me sorprende es que aún hay aspectos de nuestra sexualidad y nuestros cuerpos que desconocemos casi por completo, considerando los treinta mil años de historia humana y lo obsesionados que estamos con la cogedera. Al tener sexo, las mujeres secretan fluido lubricante y flujo, no big news there, éste último en particular cambia de acuerdo al estado físico y hormonal de la mujer, su alimentación, el momento de la relación sexual en que se encuentra, su ciclo menstrual y muchos otros factores. Durante los momentos más intensos del coito y al alcanzar un clímax, muchas mujeres liberan una cantidad más abundante de flujo, muchas veces con mayor espesor, algo que también se ha mencionado como “eyaculación femenina”, de hecho, es la reacción que más se asemeja a la eyaculación y es, por mucho, la más común.

En una sesión sexual “regular” es común ver mezclas y variantes de esta fiesta de miasmas. El squirting es algo distinto. Es completamente líquido y casi transparente; por prominente y ralo que sea el flujo, el líquido expulsado durante el squirting es otra cosa. Las últimas semanas he leído mucho al respecto y hay muchas opiniones y posturas, pero les contaré, con muy poco rigor, únicamente de las fuentes científicas que encontré.

Niñas y niños, tienen que saberlo, el squirting es pipí. Sí, lo es. No importa si son squirters y les gusta chorrearse o si son compañeros de una squirter y les gusta ser chorreados. Bienvenidos al club de la Gran Ola Dorada. Cuando les pregunten si han participado en actividades sexuales consideradas como parafilia ya pueden marcar la casilla de “golden shower”. Se siente rico, ¡pero es pipí! Es una gran puesta en escena, ¡pero es pipí! Bueno, exagero mucho, el squirting podría ser una forma muy diluida de orina, de hecho, sólo contiene agua y una mezcla de componentes tanto de la orina como del flujo regular (antígeno prostático y las otras sustancias de ese club); NO contiene amoniaco, por lo que no tiene olor. A mí me gusta extender el tecnicismo y decir que es pipí porque es más divertido, escandaloso y me gusta ver arder al mundo. Lo que pasa es esto: con la estimulación adecuada, las squirters realizan un proceso acelerado de absorción de agua hacia la vejiga y luego la expulsan involuntaria y enérgicamente a través de la uretra. ¡Squirt! Este proceso fue desenmarañado por un estudio publicado en el Journal of Sexual Medicine en 2014: por medio de ultrasonidos se verificó la cantidad de líquido en la vejiga de un grupo de squirters en reposo (vejiga vacía), después de una buena estimulación sexual (vejiga llena) y después del squirting (otra vez vejiga vacía). ¡Pum, ciencia!

Así que es pipí light, ¿pero por qué unas mujeres sí y otras no? Al parecer tiene que ver con dos cosas: la capacidad retentiva de la vejiga y la sensibilidad de las glándulas parauretrales. Éstas últimas son también conocidas como glándulas de Skene y se encuentran alrededor de la uretra y el tejido clitoriano. Algunas investigaciones señalan que son cuerpos endócrinos a partir de los cuales se forma la próstata masculina durante el desarrollo embrionario cuando está presente el cromosoma Y, sin el cual, éstas permanecen como vestigiales (recuerden, panitas que ya olvidaron la educación básica, que tras la concepción todos comenzamos como dudettes y luego algunos nos volvemos dudes). Aunque no está comprobado al 100%, las investigaciones señalan que el squirting es provocado por la estimulación de las glándulas de Skene cuando estas y la vejiga son muy sensibles. Es decir, cuando una chica posee estas condiciones se puede convertir en una squirter, por medio del frotamiento externo o el contacto intravaginal de las glándulas de  Skene, cosa que perfectamente puede ocurrir cuando la squirt queen decide visitar su propio parque de diversiones o durante el viejo mete-saca. O sea que mi Guernica, bueno, no necesariamente lo fue; mi killer joke… Digamos que en el mejor de los casos fueron un par de buenos chistes (¡siempre están bien! Je, espero…) y tuve un buen público.

En los últimos años el squirting ha ganado notoriedad gracias a su reiterada aparición en la pornografía gonzo (esto es cuando la cámara presenta el punto de vista de un espectador/personaje, que puede ser el director o no, no participante en el acto; debería hacer un post sobre subgéneros del cine porno, ¿no?). Algunas pornstars, como Flower Tucci o Jenna Presley se posicionaron en el gusto de los pornófilos debido a la facilidad para ejecutar ese ballet acuático. Aunque no se ha convertido en parte integral del porno mainstream, el squirting ha encontrado su lugar como una práctica de nicho, que, al igual que muchas otras, tiene a una fiel legión de seguidores que justifican que se incluya a alguna squirt queen en algunas producciones.

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Ella es Flower Tucci.

Muchas personas, medios de comunicación e incluso presuntas instancias científicas se han encargado de establecer una equivalencia entre squirting y eyaculación femenina. De entrada, eso responde a un intento de análisis para comprender la sexualidad femenina desde la masculina; no pretendo tratar de desenmarañar los problemas de género que rodean al squirting, pero sí quiero mencionar que existe de fondo una fijación por encontrar correspondencias a la sexualidad masculina que nuestra cultura ha moldeado en la femenina. Permítanme hacer una aseveración sin fundamentos, pero creo que eso es porque socialmente se acepta el sexo en el hombre como un mecanismo de placer, pero en la mujer tiene implicaciones primariamente funcionales, entonces, se busca explicar fisiológicamente la existencia de esa dimensión erótica-ideal de puro placer en la mujer (eye roll). Ya saben, los hombres que tratamos de explicar todo desde la óptica de los hombres, queriendo que las cosas funcionen como los hombres estamos acostumbrados, porque otros hombres lo han hecho así desde que el hombre es hombre. Y por eso, sólo podemos estar seguros de que “logramos” hacer que una mujer lo pase bien si le sacamos el juguito. Además, por culpa de la cultura reprimida en la que vivimos, seguimos creyendo que las mujeres que disfrutan del sexo libremente no existen.

La sexualidad masculina, bueno, toda la sexualidad en el medio social, está sumamente limitada y controlada por los distintos sistemas socioculturales en los que estamos inmersos. Algunos opinan que las dimensiones sexuales de una persona deben ser puramente físicas, otros que necesariamente deben tener un componente emocional, otros creen en una gran variedad de factores sociales, eclesiales, morales, estatales y demás, que regulan nuestro comportamiento sexual; los medios de comunicación nos dicen que coger y eyacular por doquier es lo más importante en la vida y que si no es tu prioridad y no te exprimes los genitales en la entrepierna de alguien más cada 3 días, fracasaste como humano… Y todo eso es basura. Olvidan que somos personas, que nuestras experiencias individuales son válidas y que cada quien tiene un contexto, tiempo y circunstancias; claro, si tienes las pelotas hinchadas de semen que no ha salido en semanas, es posible que sólo sientas la necesidad de que alguien te ayude a tirar fluidos sin siquiera saber su nombre, pero en otra ocasión tal vez necesitarás compañía, plática, un abrazo y que alguien te toque para sentirte apreciado. Nuestras necesidades y urgencias son distintas de persona a persona y constantemente cambian.

Es una gran limitación que el sexo en nuestra cultura se encuadre al guión básico de foreplay, penetración y eyaculación. Y me parece frustrante y peligroso para nuestra plenitud personal, que se ponga al cumshot como cereza del pastel, como símbolo de la realización sexual de una persona. Nadie debe esperar crear un Guernica, sólo pasarlo bien (incluso con uno mismo), disfrutar la compañía de otra persona y procurar que esa persona también lo pase bien. Just that, IMHO. Pero, internet es para los gatos y el porno, y eso ha derivado en la mitificación del squirting, pues mucha gente lo ha tomado como que se trata del máximo grado de placer; las mujeres quieren sentirlo, los hombres provocarlo. La verdad es que el squirting es una cuestión de circunstancias y por lo mismo no deberíamos de tomarlo como un indicador de satisfacción. Es una condición fisiológica que no necesariamente significa más placer para las mujeres y mucho menos para los hombres; será difícil hacer una demostración científica que pueda comprobar que el squirting se traduce en orgasmos más intensos o plenos. Incluso puede pasar desapercibido por completo. Vamos, el squirting y el orgasmo  pueden ser eventos separados, simplemente es algo que ocurre simultáneamente para algunas chicas. Y es lo mismo en el caso para el otro tipo de presunta eyaculación femenina (la del flujo intenso y espeso), el hecho de que se presente no indica necesariamente mejores orgasmos (u orgasmo alguno), más satisfacción o una mejor experiencia.

Lo repito, si les preocupa que su pareja o compañera sexual lo pase bien, la comunicación es lo más importante. Muchos fantasean con encuentros espontáneos con una dinámica increíble que nos deja alucinando. Francamente, ese tipo de encuentros son los menos. El buen sexo se construye; es, después de todo, una forma de conocer a otra persona e interactuar con ella. Y no se trata de un discurso ñoño; algo tan simple como hablar con tu acompañante sexual puede ayudar a ambos a obtener exactamente lo que quieren, a expresar esas cosas kinky que no han podido salir o a descubrir nuevas prácticas. A la Squirt Queen de esta historia no le gustaba recibir sexo oral, lo intenté un par de veces y se negó. Así que después lo hablé con ella y resultó que lo que no le agradaba era regresar el favor. Desde luego, le expliqué que no se trataba de ojo por ojo, que es algo que a mí me gusta hacer y no tenía que corresponderme. And after that I ate her as I pleased. Hablen y cogerán mejor, tan simple como eso.

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Lo maravilloso de este tema es que a partir de una pequeña anécdota sobre cómo una chica se orinó sobre mí, se pueden desprender estas reflexiones y más. Mientras me informaba sobre los aspectos físicos del squirting encontré muchas líneas de análisis y opiniones sobre el tema y vale la pena mencionarlas. De algunas se desprenden puntos en los cuales es interesante pensar y sobre otras es interesante preguntarnos por qué la gente se toma el tiempo de pensar en esas cosas:

  • Hay quienes dicen que todo el tema del squirting responde a un proceso de masculinización del orgasmo femenino para oprimir aún más la condición femenina.
  • Hay quienes dicen que todo el tema del squirting responde a  un proceso de sexualización de la uretra (si les parece una locura tengo dos palabras para ustedes SEXO ANAL).
  • Hay quienes quieren demostrar que el squirting no es una eyaculación femenina, sino que se trata de orina (como en el chascarrillo de este post). Un grupo feministoide está en eso porque quiere que se separe la sexualidad femenina de las correspondencias masculinas. Un grupo machista quiere demostrar lo mismo para demostrar que la sexualidad femenina es primordialmente funcional y que la eyaculación es una expresión puramente masculina.
  • Otros grupos machistas quieren demostrar que cualquier tipo de características sexuales análogas entre hombres y mujeres (incluyendo el squirting) son inexistentes, esto para negar el origen común en nuestra estructura fisiológica.
  • Hay grupos que ven el squirting como un símbolo de empoderamiento sexual de la mujer.
  • Hay grupos “anti-penetración” (no entendí por qué razón) interesados en demostrar que las funciones físicas relacionadas con el placer sexual femenino son idealmente exclusivas de la genitalia externa y que la penetración debe ocurrir únicamente para la reproducción.
  • Hay grupos que ven el squirting únicamente como otro aspecto del sexo susceptible a una explotación comercial.
  • Hay grupos de aficionados al squirting que quieren demostrar que NO se trata de orina porque, ew, qué asquito.
  • Hay grupos de aficionados al squirting que quieren demostrar que SÍ se trata de orina porque quieren graduarse oficialmente al golden showering.
  • Hay grupos morales, religiosos y políticos en contra del squirting por considerarlo una práctica obscena y nociva para el tejido social.
  • Hay squirters interesadas en que se demuestre que no es orina para no sentirse reprimidas socialmente o “higiénicamente comprometidas”.
  • Hay squirters que desean saber si es orina para determinar si deben buscar ayuda médica por un problema de incontinencia.

Y hay muchos más enfoques y cuestionamientos que los anteriores. Es maravilloso todo lo que podemos pensar a partir de dos trozos de carne que se frotan y un chorro de líquido blanquecino. Nuestra existencia es tan exageradamente simbólica que las circunstancias corporales de una mujer se convierten en un terreno de lucha ideológica a partir de lo que nos inventamos como sociedad sobre el funcionamiento del mundo. Eso puede ser una mierda si se arroja algún tipo de condena o prejuicio social sobre un grupo de mujeres por algo que puede ser tan fortuito como tener un pie más grande que el otro.

Esta publicación surge de una amiga que indagaba sobre lo que pensamos los hombres del squirting. La verdad es que no lo sé. El dicho popular es que para cada roto hay un descosido y en internet hay muchos descosidos a los que les atraen las manifestaciones chorreantes de placer. Las squirt queens que han sido mis compañeras sexuales lo pasaron bien conmigo (estrellita en la frente para mí), yo lo pasé bien con ellas y me hicieron descubrir sensaciones nuevas; si se trata de pipí o no es realmente cuestión de tecnicismos y mi opinión sobre este fenómeno y las mujeres en las que se presenta no cambia con la información que tengo al respecto, ni con los múltiples puntos de vista al respecto que ahora conozco. Yo lo pasé muy bien. Simplemente se trata de las circunstancias físicas de algunas personas y de un hecho comprendido por la vivencia de su sexualidad. Algo tan simple como la gente que no se puede venir si le da frío en los pies (eso es algo que existe y por eso mucha gente coge con los calcetines puestos).

Hombres, no sean imbéciles como solemos serlo; así como las chicas toleran todos esos problemitas como que no se les para, que tardan horas en terminar, que terminan en tres segundos, así deben tolerar si una chica se moja más de lo normal. Y ya, no significa nada más que eso. No deben acusarlas de nada; ni de freaks, ni de ninfómanas, ni de bichos raros. Es sólo una mujer con posibilidades sexuales más allá de lo convencional. Mujeres, no dejen que las juzguen si esas son sus circunstancias; que eso no las detenga de follar y disfrutar sólo porque tal vez tendrán que lavar las sábanas más seguido. Un hombre que las etiquete, exhiba, reproche o juzgue por ser una squirter simplemente no merece su compañía.

Desconocemos mucho de nuestros cuerpos. Casi todo por culpa de prejucios y construcciones sociales arcaicas y restrictivas. Está en nosotros sacudirnos esas telarañas de la cabeza para poder disfrutar de algo tan esencial y presente en nosotros como el sexo. El punto de partida es tener la cabeza limpia y conocernos para saber qué nos echa a andar y ser más felices, porque de eso se trata todo. Así que, chicas, chicos, échense una mano o dejen que alguien les eche una mano. Aprendan a pasarlo bien y luego pásenlo bien hasta el fin de sus días.

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Quickie: How fashion works

Un quickie de hace como un año. Sólo se trata de explicar en resumen, el proceso estructural de la moda. Eso sí, de la manera más rebuscada y pretenciosa posible, como salido de un texto académico. Lo hice laberíntico, pero debajo de eso es mi análisis real del fenómeno.

La moda es un sistema cultural de valoración a través del cual los individuos configuran sus dimensiones personales de identificación, representación y pertenencia dentro de los ambientes sociales con los que tienen contacto.

Es un sistema contextual que se encuentra en evolución constante y funciona de forma articulada con otros sistemas culturales, principalmente, economía, tecnología y las industrias culturales, cuya constante interacción genera parámetros y lineamientos de valor simbólico-temporal, con los que se cotejan los elementos culturales susceptibles al consumo y la participación dentro del medio social; los parámetros y lineamientos, siempre en evolución, determinan un nivel coyuntural de relevancia social para cada elemento cultural que corresponderá a una escala variable de propagación en uno o varios nichos sociales en un marco temporal indeterminado, pero siempre limitado, durante el cual, dicho nivel de relevancia social retroalimenta el consumo y participación referente a los elementos culturales  en el medio público, hasta que la interacción entre sistemas genera una nueva parametría de valores que desplaza la relevancia social hacia otros elementos que seguirán el mismo proceso de ciclos variables.

Es decir, la moda es un pedo complejo.

Quickie: Apocalípticos del flash

A veces escribo quickies; llamo así a los párrafos pequeños con ideas complejas que me cautivan y sobre las que podría o no escribir más. Normalmente los anoto en un cuadernito, pero creo que a veces lo haré aquí también. Este quickie fue  provocado por mis nanoconversaciones con la extraordinaria pinterestar Daniela España. ❤

La moda, como la comunicación misma, es considerada banal porque en esencia es vivencial y cotidiana. Pero, como un buen diseño de audio en una película, su importancia para el esquema narrativo de la realidad es percibida por los no iniciados únicamente cuando no está allí y nuestra comprensión del mundo se reduce a desfiguros; cuando las portadas y espejos no reflejan nuestras virtudes, ilusiones y posibilidades, sino los vicios, carencias, complejos y obsesiones emanados de la faceta más nociva de esa fuerza creativa (al menos en las manos correctas) llamada vanidad: el cinismo.

Si hay lluvia es mejor

Mis amigos tienen una banda: ¡Los Padrinos! Hoy publican una canción nueva… Bueno, nuevish. Lean, escuchen, compren.

Ten years in the making. Or so they say. En 2007, con la piel más firme y menos cicatrizada, cuatro insensatos nos plantamos en la oficina de derechos de autor porque soñábamos con que la música pagara la renta, vivir de gira y todas esas cosas que son rock and roll. Estábamos allí para hacer las cosas bien y que la música que contaba nuestras historias pudiera vivir como se debe: en un plato giratorio de plástico. Otro par de insensatos (Carlo OC y Carlos Andrés Salgado Ceballos) nos ayudaron a conseguirlo.

Pero esta vida bastarda nos quitó la juventud y las oportunidades y las cosas ya no eran sobre la música, sino sobre besar botas, trabajar para El Hombre, usar Excel y todas las cosas que no son rock and roll. El mundo ya no quiere a un grupo de pelagatos armados con guitarras, tambores y peinados raros. Los sintalento nos rendimos.

Pero yo no me junto con otros sintalento. No sin caerse un montón de veces y partirse la cabeza otro par, mis amigos, los contalento, siguieron. No por el dinero, no por la fama, sino por pararse de vez en cuando en un escenario, con guitarras y cervezas para hacer bailar a sus amigos e impresionar a algunas chicas. Las cosas que importan, pues.

Tal vez no es un disco giratorio de plástico, pero no tienen idea de lo mucho que me alegra (joy of life +1000) que otra de aquellas canciones cuyo papeleo realicé en 2007 pueda existir diez años después, con una década más de experiencia de mis amigos los contalento, grabada en un estudio y que los transductores encargados de convertir la vida en una señal de audio hayan captado todo, cuando lo pasaron bien, cuando lo pasaron mal y todas las otras historias, las cosas que son rock and roll, pues.

Bueno, podría contarles más historias sobre como todo comenzó con cursos de guitarra, cenar chilaquiles, ver un show de talentos locales y, duh, impresionar a una chica, pero mejor escuchen la canción:
https://open.spotify.com/track/0rrpwg2mEWjjRarKp7BiED

Y luego cómprenla en iTunes o Play Store:
https://itunes.apple.com/album/id1138941144?ls=1&app=itunes
https://play.google.com/store/music/album…

Pueden seguirlos acá:
https://lospadrinos.bandcamp.com/

¡Gordo-Reseña! – Sabritas “Intercambio de Sabor”

México tiene una gastronomía muy rica y sofisticada, llena de complejidad y todo tipo de sabores. Por el contrario, la cultura del snack en este país es muy, muy, muy aburrida. Siempre yogur de fresa, papas fritas sabor jalapeño, dulces de tamarindo, nieve de limón… Siempre lo mismo. Un refresco como Dr. Pepper es ya una anomalía.

En México la gente busca siempre bocadillos de confort y para algunos como yo, eso es fastidioso y por eso nos volvemos locos cuando podemos conseguir algunos dulces importados que salen de la regularidad golosinera.

Recientemente Sabritas lanzó un par de productos nuevos bajo la campaña “Intercambio de Sabor”. Se supone que son sabores de papas fritas (ya saben, corte estilo Saratoga)que la marca Lays (es el “nombre internacional” de Sabritas) distribuye en otros países, especificamente, Tailandia y alguna nación árabe.

La presunta dinámica dice que si suficiente gente respalda estos nuevos sabores, permanecerán disponibles en México y reemplazarán a dos de las sabores que tenemos aquí.

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Las nuevas papas son iguales a las Sabritas Adobadas.

Los sabores son Aci Thai y Ali Chili. Se supone que Aci Thai trata de emular a la salsa agridulce con chile que acompaña a ciertos platos de comida tailandesa y cantonesa. En realidad, el sabor de estas papas combina paprika ahumada, chile rojo de muy poco poder, limón y miel. Son como las actuales Sabritas Adobadas pero con un retrogusto agridulce. Las Ali Chili pretenden ser algún tipo de condimento de medio oriente o algo así, pero la verdad no logro identificar a qué sabor o platillo intentan hacer referencia. Tal vez a ninguno. Ali Chili (y así lo dice la bolsa) es en realidad un condimento sabor chile manzano; este chile posee un gusto picante punzante como el del habanero pero, digamos, en una versión light y con una sutil dulzura. En las papas está presente el picante, pero no el verdadero sabor del chile manzano; el sabor de las papas es de, nuevamente, un toque de paprika, limón y un chile levemente agresivo. Lo más parecido que he probado son las papas Habaneras Barcel.

Dudo que estos sabores realmente se distribuyan en otros países. Son demasiado similares a lo que ya tenemos aquí, pero incluso así, si la dinámica fuese real y Sabritas respetara los resultados, dudo que estas propuestas puedan desbancar a sus rivales que son los sabores Adobadas y Flaming Hot. El primero de estos fue el segundo sabor de Sabritas en México y ha sido un favorito desde hace más de 40 años. No desaparecerá. Y Flaming Hot (o chile de árbol y limón) es un nuevo clásico; es un sabor que figura en Sabritas, Doritos, Cheetos y Hot Nuts). Tampoco desaparecerá.

La dinámica de “Intercambio de Sabores” es una farsa y los presuntos sabores internacionales son un timo. Si les da curiosidad, prueben, pero sepan que no encontrarán nada nuevo o emocionante.

THE BONER ETIQUETTE

Si me conocen, saben que estoy en contra de los roles, convencionalismos, imposiciones, preconcepciones y estereotipos sociales. Uno de ellos es la presunta hipersexualidad masculina. Ya saben, esa idea de que los hombres somos bestiales sacos de testosterona que se follarían hasta a un ente lovecraftiano con tal de satisfacer sus pulsiones intrapierniles. Muchos se escudan en ese estupidísimo  mito para ser unos douchebags y ojalá que las cosas no pasaran de unas cuantas infidelidades, pero ese tipo de ideas son parte de lo que perpetúa el machismo en las relaciones interpersonales y ciertos tipos de violencia de género, además de que son base de la pésima y ridícula educación sexual que recibimos socialmente en México.

No me malentiendan, esta publicación no se trata de feminismo o anticonformismo (aunque respaldo ambas cosas), ni de condenar el exceso de sexualidad. Sex rocks. Y si puedes follar mucho, increíble, pásalo bomba. We all get really horny. Sólo estoy en contra de una nociva idea preconcebida que dicta cómo debe ser y comportarse un hombre y eso, desde luego, afecta también a las mujeres. No obstante, en el fondo del estereotipo hay una circunstancia biológica que parece detonar todo este asunto: los penes se encienden solos.

Trigger-happy, llaman los angloparlantes a una persona armada a la que le da por echar bala a la menor provocación. Se le va la sangre a la cabeza, o en este caso, al tejido cavernoso del apéndice con más apodos. El hecho de que la genitalia masculina sea externa provoca que sea muy, muy susceptible a ser estimulada físicamente. Y no sólo eso, porque esa estimulación tiene un fuerte componente psicológico y emocional. Un rozón de rodilla con alguien que te gusta o un mero pensamiento pueden ser suficientes. A los hombres nos echa a andar cualquier cosa y eso nos lleva a pasar por algunas situaciones complicadas en las que no tenemos una jodida idea de cómo comportarnos y en muchos casos nuestras parejas no nos han ofrecido la retroalimentación para saber cómo afrontar esos incómodos momentos de firmeza involuntaria. Expongo a continuación algunos de ellos e invito a quienes lean esto a que comenten qué opinan, qué otros escenarios hay y qué se les ocurre para ayudarnos a superar esos episodios con cierto grado de decoro y con ello fundar las bases de la etiqueta eréctil.


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VIS A VIS

Antes de iniciar una relación lo más común es que haya un periodo de conversación y flirteo. Ya saben, donde ocurren las interacciones cotidianas en las que surge la presunta química. A veces esto prospera, a veces no. A veces hay una obvia tensión sexual, a veces sólo es deseo unilateral. Y a veces con eso basta para que el sr. Troncoso haga su aparición. Sólo ver y escuchar a esa persona que te gusta puede ser suficiente para que tu sistema endócrino mande las señales para que todo entre en marcha… Y hasta allí, porque esas cosas pasan en un café, restaurante, en la escuela y en los lugares menos adecuados para el mambo horizontal (además, no vivimos en una producción de Wicked Pictures como para que eso sea pretexto suficiente para que ocurra el viejo mete-saca).

Todos pasamos por esto, pero a algunos nos descubren, ya sea por el avistamiento de la “tienda de campaña” o por el sutil gesto del cruce de pierna y allí comienza la paranoia. Ese leve grado de horniness se mezcla con los nervios producto de que la persona que te gusta haya visto la prematura erección que te provocó y eso, sin duda, te hará trastabillar un poco. Tal vez la persona frente  a ti pensará que estás muy necesitado de acción, que sólo te interesa coger o especulará sobre las posiciones de contorsionista en que te imaginaste su cuerpo y entonces se crea un círculo vicioso de incomodidad. Si te descubren, seguro habrá un silencio y algunas traicioneras miradas de reojo, si no, eres un ninja. En cualquiera de los casos, relájate, respira lento y espera a que pase lo peor.


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EL ESCARCEO LIGERO

Por ligero me refiero a no pasar de la primera base. Sólo besos, nada contacto piel con piel. Pero a Mushroom Head no le importa eso. Él se considera invitado con mucho menos. Para mí esta situación ha tenido resultados mixtos; a algunas chicas les ha parecido el pretexto perfecto para cerrar el trato y para otras ha sido una alarma que les avisa que deben escapar.

En una de esas ocasiones ni siquiera había un escarceo activo; hace muchos años en una sesión de spooning y películas mi pene decidió que Gangs of New York era muy aburrida y dijo “hola” bajo varias capas de tela. Y un gran drama explotó, porque a la chica le pareció que la estaba presionando (¡te dije que sólo primera base!) y ya no se sintió cómoda a pesar de que yo no intentaba nada más. No se sintió cómoda nunca más, de hecho, no volvimos a vernos a solas y todo eso se acabó unas semanas después.


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AGORAFILIA DE OCASIÓN

¿Qué pasa cuando las anteriores situaciones se presentan no en un contexto de pareja, sino en un foro público? Imaginen un concierto de bandas mexicanas horribles (DLD, Zoé y basura como esa) organizado por una cervecera. Imaginen desdeñar esa música para aplicarse en una buena sesión de frenching sobre una mantita de picnic cerca del kiosko de las cervezas. Todo bien hasta que a la chica se le ocurre que quiere otra cerveza y se levanta por ella. Pero en el kiosko no tienen cambio de su billete de $500. Te pide que le prestes algo de menor denominación, pero el frenching estuvo muy bueno y tú traes pantalones chinos de la gabardina más traicionera. Los seis metros de distancia hasta el kiosko se ven como dos kilómetros. En una fracción de segundo piensas en varias formas antinaturales de andar para disimular tu erección, porque por más bonita y firme que sea, nadie te va a felicitar por ella, sino todo lo contrario. En esa ocasión la chica entendió mis titubeos y rápidamente se acercó para que pudiera prestarle un billete más chico sin necesidad de levantarme.

Y para contrapuntear… Una chica con la que salía me llevo a comer con sus padres por su cumpleaños. Todo bien. Ya había mucha intimidad entre ella y yo. Teníamos algunos juegos. A veces me acariciaba la pierna de forma sugerente en lugares públicos. Esa fue una de esas veces. Todo bien. Pero sus padres recibieron una llamada de unos amigos que los esperaban ya en otro lugar. Tenían que partir con urgencia. Más urgencia de la que puede entender mi pene. Todo, todo mal. Tuve que despedirme del padre de la chica con un abrazo raro en el que yo sacaba el trasero como Cantinflas cuando bailaba. Pero fue uno de esos distantes abrazos de hombre, con palmadas y todo, así que disimulé con éxito. Su madre fue más… Cariñosa. Sé que lo notó. Era una buena, consistente y nerviosa erección. Lo notó y me sonrojé. Uno de los momentos más incómodos de mi vida. Nunca se habló al respecto, pero la madre de esa chica y yo lo sabemos.


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LA TIERRA DE NADIE

¿Han notado cómo en las películas hay procesos de la vida diaria que nunca podemos ver? Nunca vemos a alguien colocando un CD en el estéreo (bueno, cuando existían), no los vemos batallar para descorchar una botella de vino. Ese tipo de cosas. En las películas las erecciones son muy prácticas. Ocurren cuando se necesitan, cuando las sábanas ya cubren glamorosamente esa grotesca tumefacción. En las películas nadie camina alrededor de la cama como un idiota con una erección.

¿Dónde están los preservativos? La sesión se interrumpe y yo corro como el pájaro aracuán de Disney buscando condones en mi cuarto. No hay dignidad en eso. Ha habido situaciones similares y por más calmado que he conseguido estar, siempre pienso que me veo como Goofy y que en cualquier momento romperé algo de la manera más estúpida, que aparecerá Ashton Kutcher para revelar que se trata de un episodio de Punk’d, o que simplemente la chica dirá “disculpa, te vi desde un ángulo muy raro, desde una luz que no te favorecía y creo que debo irme a mi casa y bloggear al respecto”.

Esta situación se puede evitar fácilmente al inicio de la sesión, pero después, cuando vas al baño o algo así no lo puedes evitar y tampoco quieres ese square estirado y apenado que necesita ponerse ropa interior para alejarse de la cama. Es un dilema, les digo.


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Cuando pasas la noche con una chica normalmente se trata de algo especial. No digo que sea una historia de amor, pero creo que implica un grado de intimidad mayor a sólo un acostón. Primera dosis de paranoia: cómo acomodarse. Si es la primera vez, es complicado saber qué nivel de contacto es prudente tener en el layout corporal para dormir. Si te haces bola en un lado puedes proyectar rechazo, si procuras abrazarla y estar muy cerca puede ser incómodo y tal vez es un gesto más “de pareja” de lo que quisieras expresar realmente. Es complicado, sobre todo si estás acostumbrado a dormir solo. Y no olvidemos a nuestro amigo Johnny McTieso. Dormir con una chica lo confunde totalmente y a veces no se percata de que es hora de ir a dormir. Eso en ocasiones me ha conseguido más sexo (score!) y en otras reproches “porque sólo pienso en eso”. Es un escenario que puede ser parecido al del escarceo ligero.

También ha sido la situación que me ha dado algunas de las noches más incómodas en la vida. Una chica con la que salí por un tiempo gustaba de dormir conmigo. Spooning. Ella se acomodaba en posición semifetal y yo sufría, ¡porque no estamos diseñados para eso! Me explico. El cuchareo implica que uno de tus brazo debe acomodarse bajo la cabeza o torso de tu pareja. Dile adiós a ese brazo, porque esa posición le cortará la circulación y morirá. Por la mañana estará engangrenado. ¿Te gusta respirar mientras duermes, no? Es cool. Y es complicado cuando el cabello de la chica se pone rebelde entre movimientos nocturnos y acaba envolviendo tu cara como si se tratase de una película japonesa de terror. Ojalá que esto te pase en verano, porque si es invierno y hace frío la chica te dejará sin cobijas. Entonces, estás allí con un brazo muerto, ahogado en cabello, torcido, y congelado. Pero aún tienes pene y éste comporta como un cretino en los momentos menos adecuados y quiere seguir el juego. El leve y ocasional rozón con los glúteos de la chica, propio del cuchareo, hará que la erección se quede a medias durante horas. Si logras dormir algo despertarás lleno de odio por el mundo con dolores por todo el cuerpo, especialmente dolor de priapismo (inflamación por erección demasiado prolongada) y blue balls. Pero, hey, si llegamos a este punto debe ser una chica especial. No lo eches a perder, porque aparentemente ella te comprende un poco a ti y a Mr. Stiffy.

 

Éste es el problema con las chicas…

La chica me gusta, yo no le gusto (un millón de veces).

Le gusto a la chica, ella no me gusta (un par de veces).

La chica me gustaba mucho, pero a ella le gustaba mucho la música más horrible.

La chica es mi amiga y quiere ser más que eso. Yo no.

La chica vive en otra ciudad.

La chica quiere tener bebés y eso… ¡No!

La chica sólo me necesitaba una noche.

Trabajo con la chica.

Le gusto a la chica, pero su familia dice que soy un perdedor.

A la chica le gusta su ex, pero yo estoy a la mano.

Le gustaba a la chica, hasta que me conoció de verdad.

La chica es hermana de uno de mis mejores amigos.

Ignoré a la chica porque era un fling. Cuando me arrepentí y admití que me gustaba, la chica dijo “demasiado tarde”.

La chica que me gustaba regresó con un bebé.

A la chica que más me gusta le gusta más NY.

La chica creía que me gustaba, pero yo sólo quería pasar la noche con alguien.

Le gusté a la chica por cuatro años. Y luego cambiamos.

La chica me gusta, yo le gusto un poco a la chica, pero hay alguien que le gusta más.

A la chica le gustaba mi auto.

Le gusto a la chica, pero yo quiero estar solo.

La chica me gusta, la chica es monja.

Le gustaba a la chica, pero me enteré años después.

La chica me gusta, yo le gusto, pero elegí besar a su amiga.

La chica me gustó hasta que descubrí que era una tonta superficial.

A la chica le gustaban demasiado el vodka y la cocaína.

Le gusto a la chica. La chica era diez años menor (¡era legal!).

La chica me gustaba, pero tenía cáncer y decidí no ser un problema más para ella.

La chica me gustaba mucho, pero nunca le hablé.

I am awesome now

The problem with youth is that it comes bundled with ignorance and insecurities. It takes years to declutter yourself, to rinse and strain all the shit, all the roles and expectations society imposed on every one of us by default. People want you to become the posterchild of whatever inane trend-of-being is currently considered cool. To be awesome you just have to don’t give a fuck. It’s hard work to not care. Most of us just ride the merry-go-round with them sheeps. Cause that way you don’t have to deal with your own decisions; decisions that may be retarded and prove yourself as an indisputable turd. But you will be a turd of your own and you will live your own particular brand of turdness. Living that way tickles. All the time. It feels awesome to be awesome. And you feel a shitstorm inside you when you betray yourself, that in reality it is, tee-hee, constantly happening. You learn to escape the stage and you learn to take a vow. You learn that awesomeness is not a constant but a pulsating stage. Sometimes blackholish and sometimes supernova. But you don’t know that when you’re young. So you stay a wanker and piss it all until your prime is long gone. Is “youth wasted on the young”? Not wasted but underenjoyed. The young doesn’t take the time to taste a sip of water, they want to ride the tsunami. They’re not sex, they’re cum shots. Of course, all of this might seem like an old fart’s rant, a word-wielding has-been jealously judging from the last row. But I know. I know how it feels and I know you’ve felt it too. And sometimes, if not always, you think like me. Given the chance and, boy, I would take it, as I am now, I would make an awesome teen. I would supernova that shit to oblivion.

Siempre es bonito abrir un nuevo blog que quedará abandonado

He tenido tres blogs personales. Los tres fueron abandonados por fuertes cambios personales o para probar otro concepto. Trabajo en otro blog con algunos de mis amigos, es un proyecto raro sobre cultura pop donde compartimos nuestras opiniones sobre películas, TV y cosas que nos gustan con otras personas. Funciona bien, pero últimamente no hemos publicado mucho, porque todos somos adultos que trabajan.

Ser adulto apesta y no te deja tener blogs. Pero el impulso siempre está allí. Mi naturaleza obsesiva dicta que debo organizar mejor mi tiempo y con la nueva distribución que tengo planeada me obligaré a trabajar un poco menos y a escribir un poco más. Aquí, en Mongo y en otro blog donde escribiré sobre cosas, tal vez igual de pop, pero más serías.

¿Por qué fracasar en mantener un blog cuando puedo fracasar el triple en el mismo periodo tiempo? Bueno, aquí escribiré posts pequeños (lo prometo) sobre cosas que me pasan. Casi garantizo que no serán interesantes, pero trataré de contarlas de forma divertida.