Canciones para Sobrevivir I – Abril 23, 2017

Canciones para Sobrevivir es una playlist dominical de diez canciones. No tiene tema, ni reglas específicas; un cercano recuento autobiográfico, tal vez. Serán canciones que destacaron en mi semana simplemente porque llegaron en el momento adecuado, porque las descubrí, por nostalgia o simplemente por ser melodías extramolonas. Música nueva, oldies, todo cabe. Se trata de compartir música que me gusta, es todo. Vale, aquí la primera.

  1. Love & Rockets – Life in Laralay
  2. A$AP Rocky – Fashion Killa
  3. Ryan Bingham – The Weary Kind
  4. Tronco – Pez en Bicicleta
  5. Everly Brothers – All I have to do is Dream
  6. Ash – Evil Eye
  7. M83 – Farewell / Goodbye
  8. Alizée – Boxing Club
  9. Pulp – Pink Glove
  10. P.J. Harvey – Good Fortune
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Cosas que no recuerdas: The Storyteller

Nací en 1982 y en ese entonces no teníamos CGI. Bueno, no tanto. Teníamos poquito CGI. Pero no suficiente como para crear la maldita Tierra Media. Las Commodore no hacían eso. El cine y la TV eran muy distintos en ese entonces, en especial el cine de fantasía y ciencia ficción, pues las maravillas y rarezas que los realizadores se imaginaban tenían que ser creadas con felpa, papel maché, látex y unicel.

Crecí viendo películas y programas repletos de marionetas y efectos especiales físicos. Desde niño me intrigó cómo se creaban las criaturas y mundos fantásticos que veía en el cine. Eso me llevó a investigar mucho sobre la historia y los profesionales de los efectos especiales. Desde Willis O’brien hasta Stan Winston, sólo por mencionar un par de leyendas. La de los efectos especiales es una historia de magia de verdad, de la magia del cine (siempre he creído que esa expresión alcanza su mayor pureza cuando se refiere al cine de fantasía y horror). Entre todos los nombres que podría mencionar y sus obras, al que más le tengo aprecio es a Jim Henson.

Jim Henson fue un titiritero responsable de hitos pop como The Muppets, Sesame Street y las criaturas de Star Wars, por mencionar sólo unos pocos. Con esas tres franquicias quedó establecido que si necesitabas monos increíbles para tus películas, debías acudir a Henson. Sin embargo, para mí uno de sus mejores y más memorables trabajos es un poco oscuro y tuvo una presencia fugaz en TV, les hablo de una miniserie llamada The Storyteller.

En su primera temporada, conformada por 9 episodios,  The Storyteller retoma algunos cuentos clásicos del folclor europeo. Algunos son formas primitivas de cuentos que con el tiempo se volvieron muy famosos. Otros no son tan célebres, pero inspiraron algunas grandes historias, como El Soldado y la Muerte (mi episodio favorito de la serie) que es un antiguo relato ruso en el que se basó B. Traven para escribir Macario.

Cabe mencionar que uno de los creadores de la serie y guionista de la mayoría de los espisodios es el fallecido Anthiony Minghella, prolífico escritor, director y productor cuya obra más conocida es The English Patient, película con la que ganó el Oscar a mejor director y mejor película en 1996.

Bueno, la serie oficialmente se titula Jim Henson’s The Storyteller por una razón; su magia entra en juego con las criaturas que aparecen en cada uno de estos relatos. Los cuentos incluyen uno o más seres fantásticas y es ahí donde la narrativa de la serie brilla con las creaciones del taller de Henson. Aparece un amplio rango de marionetas, desde los clásicos muppets peludos, hasta algunos villanos mitológicos realmente tétricos. También hay un destacado trabajo de maquillaje y caracterización.

Un cosa genial de la primera temporada de la serie es que el Narrador de Cuentos  es interpretado por el recientemente fallecido John Hurt (además de contar las historias aparece como personaje), así que en ese sentido pueden esperar una gran actuación y narración.

La segunda temporada de The Storyteller dio un giro a la fórmula y en lugar de antiguos cuentos europeos se basó en mitología griega. Se retoman los mitos de Perseo y Medusa, Ícaro y Dédalo, Teseo y el Minotauro, y Orfeo y Eurídice.

The Storyteller me parece uno de los trabajos más especiales de Jim Henson. Lo veo como una evolución de los conceptos de TV por los que es más conocido, como Sesame Street y Fraggle Rock. Creo que es para los niños de los ochenta , aunque en una escala mucho, mucho menor, lo que Harry Potter fue posteriormente: un producto narrativo basado en mitología, dirigido a un público que abandona el mercado infantil y busca un poco más de oscuridad y sofisticación. Vaya, son historias para niños, pero no están tan edulcoradas y pasteurizadas. Tienen dientes, pues. No sé si se trata de una serie muy recordada, pero para mí es una de las joyas de la TV de los 80.

Pueden ver todos los episodios de The Storyteller, tanto en inglés como en español (con un doblaje muy digno), en YouTube.

Inglés:

Temporada 1

Temporada 2

Español:

Sister Ectoplasma: Milkshake-fueled sexy noise

No soy adulto. Soy un adolescente con veinte años de experiencia. Me gusta decir eso y creo que es cierto. A pesar de las articulaciones ya un poco maltrechas y la piel no tan lozana, me siento muy en sintonía con mi yo adolescente. Las mismas inquietudes, las mismas pasiones. 🙂 Los mismos problemas, las mismas inseguridades. 😦 ¿No he madurado? Bueno, no creo en eso. No creo que exista la madurez. Creo que adaptarse a las circunstancias materiales y a los requerimientos sociales no tiene nada de maduro. Simplemente es lidiar con lo que hay. A mi personalidad estacionada en la adolescencia la interpreto como que en realidad formé mi verdadera identidad desde muy joven. Siempre me gustaron cosas grandiosas y trascendentes, por eso no tuve que dejar atrás a Limp Bizkit, Papa Roach y a otras cosas así. Good shit surpasses nostalgia. Mi adolescencia no consistió en fads, no se trató de seguir modas o encajar en un grupo. Siempre me he tratado del apasionamiento por las cosas que me gustan y creo que eso es lo que me mantiene joven, disidente y en búsqueda de cosas nuevas y emocionantes que alimenten ese apasionamiento. Eso es lo que me conserva (orgullosamente) adolescente.

Y cuando reconozco ese mismo ímpetu adolescente en la música me lleno de felicidad. No es algo común, mucha música está construida sobre poses, y lugares comunes, por eso lo que hace Sister Ectoplasma me parece entrañable. Sister es una chica de la ciudad donde vivo (León). No conozco mucho de su historia, porque no la frecuento tanto. Sé que tiene 27/28 años. Tiene un rostro conejil y toca la guitarra en su propia banda, con quienes toca canciones que nadie parece entender.

sise02Una vez le dije a Sister Ectoplasma que estaba vestida de 1996. Además de que fue un comentario übercharming de mi parte (y que le encantó, desde luego), también es un adecuado resumen de las intenciones de la Ecto. Ella no es una teen de los noventa. Ella padece esa extraña nostalgia de la generación Z, por la que añoran épocas que no vivieron. A Sister Ectoplasma le gustan los Simpson, Married with Children, Hole, Kittie y otras cosas que hacen parecer que nació diez años tarde.

No tengo idea de cómo opera la banda, pero hasta ahora han publicado un EP y un single en formato digital. Creo que Sister escribe las canciones mientras ve TV en su alcoba y luego la banda completa se encarga de vestirlas. Creo. El resultado es como pop-grunge-emo con un dejo riot-grrrly o una mezcla de cosas noventeras que te recuerdan a todas las bandas eminentemente finiseculares con una frontgirl, como Garbage, Sleeper, Le Tigre, Breeders, pero con más ingenuidad y autenticidad. Sister Ectoplasma is bona fide lo-fi gourmet shit. Es como shoegaze con presupuesto sub-garage; es como unos buenos nachos con queso. Y todo eso que digo es algo bueno.

La cosa con Sister Ectoplasma es que es transparente. Sufre como adolescente porque así siente las cosas y es así como lo expresa. Sus canciones obviamente hablan de chicos, corazones rotos, sexo, baja autoestima, inseguridad, paranoia, celos, más sexo y bueno, ya me entendieron,  cosas de adolescentes, que en realidad son las mismas cosas que nos atormentan después, pero que la sociedad dice quedemos ignorar y conformarnos con un sistema de convencionalismos para regular nuestra conducta (todo eso es mi interpretación, algún día le preguntaré a Sister de qué se tratan realmente sus canciones). ¿Cómo no disfrutar de tan honestos devaneos de una chica que entiende que esas cosas no se superan y sólo se ignoran?

Para mí el lenguaje de la adolescencia es la alineación básica del rock: una guitarra, un bajo y una batería. Con eso basta para expresar el drama, la frustración sexual, la falta de identificación y todas las crisis que nos hacen estar enojados a los diez y seis  años. Y a los veinticinco. Y a los treinta y cuatro… El ímpetu, la intimidad, las texturas adecuadas y una sensibilidad femenina muy cercana son los detalles que hacen que Sister Ectoplasma me resulte un proyecto cautivador. Me gustaría que fueran menos low-key, pero vamos, esa intimidad es clave y no necesariamente es accesible para los de por sí viciados público y escena musical de México. Si a ustedes les gusta sentir esa dramática comezón de la angustia adolescente visiten a Sister Ectoplasma en sister-ectoplasma.bandcamp.com y compren su música. Pueden descargarla sin costo, pero vamos, son canciones hormonales que valen por lo menos un dólar cada una. Y, créanme, su dinero será bien aprovechado en comida chatarra, malteadas y cervezas.

Sister Ectoplasma, no seas incrédula. Nos gusta tu cara, nos gusta tu música.


Leonard, cántanos hasta el final…

Uno no llega a una fiesta y comienza a blastear a todo volumen la música de Leonard Cohen. No. La música de Leonard está reservada para lo íntimo, lo sagrado; las noches de recuerdos, aquellas en que los errores duelen y uno aprende a puntapiés la lección, las noches de nostalgia, de amor, de lujuria y de belleza.

A Leonard se le escucha con los mejores amigos de una vida, como Esteban Cisneros, a quien seguro le duele este día, lo sé porque hemos pasado años juntos y en esos años hablamos mucho de música, porque no hay nada más jodidamente importante que eso, y en esos años muchas de nuestras palabras han sido sobre Suzanne, The Stranger Song y Hallelujah.

A Leonard se le escucha cuando necesitas el consejo de quien ha vivido corazones rotos y corazones llenos de canción. A algunos no les parece que los músicos puedan ser poetas y yo opino que a esos les den por culo. Siempre he creído en decir las cosas de la manera más hermosa que sea posible y si alguna vez mis palabras han sido hermosas es porque lo aprendí de personas de poesía y música como este canadiense de hermosas palabras sobre el mundo, el sexo y el despecho y todo lo bueno y lo malo de este puto mundo. Y es que en ochenta y dos años, ténganlo por seguro, Leonard Cohen le cantó y le escribió a todas las cosas que importan. Y en el Siglo XXI esas canciones no deberían ser una lengua oscura y perdida, deben conocerse y sentirse por todo el mundo.

Y si la despedida es pretexto, pues que sea un gran pretexto para llenar de canción los timelines y los corazones. Que hace falta en estos días, carajo. Hay un Leonard Cohen triste y taciturno, uno violento, ensimismado y rencoroso, uno reflexivo, uno lujurioso y uno esperanzado. El que yo prefiero recordar es el que más me gusta. El que le canta a las mujeres que ha amado y a sus cuerpos, sus momentos sagrados juntos y a la felicidad del futuro. Yo no sé mucho de lo que va la vida, pero si alguien me va a dar consejos sobre eso, que sea este señor.

Música nueva que debes escuchar: Baltic Fleet – The Dear One

Baltic Fleet es el proyecto solista del multi-instrumentista Paul Flemming, de quien sólo sé que fue tecladista provisional de Echo & The Bunnymen. En 2008 inició con Baltic Fleet y se trata de (ugh, allí voy con las etiquetas) algo así como un post-rock frenético/bailable basado en sintetizadores con mucha influencia kraut.

Si ya han escuchado este proyecto sabrán que allí hay una innegable calidad musical, sin embargo, sus anteriores álbumes nunca me capturaron por completo. The Dear One me tuvo moviendo el pie y agitando milimétricamente la cabeza durante todo un día de odisea oficinista.

Hay tres formas de escuchar este álbum a tope:

  1. Con audífonos, en el transporte público mientras ves pasar la ciudad por la ventana.
  2. Con audífonos, ojos cerrados, en soledad, sin hacer nada más.
  3. A volumen estridente en un club con pura gente rara que no sabe bailar, pero que lo hace de todos modos.

Me gustó mucho.

Los animalitos de Grant Morrison: We3

Una recomendación rápida. Anoche revisité este cómic de Vertigo. Es la historia de tres mascotas, un perro, un gato y un conejo, que son secuestrados y utilizados en un experimento militar por el que acaban convertidos en cyborgs con grandes capacidades de combate. La historia inicia cuando los tres animales escapan de sus captores y deciden regresar a su hogar convertidos en feroces máquinas de matar, aunque eso no será tan fácil.

A pesar de su concepto extravagante (no podía ser menos que eso viniendo de Grant Morrison) es una historia conmovedora que recomiendo a cualquier entusiasta de la historieta, en especial para animal lovers. Acción loca y lagrimita, les digo.

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Música nueva que debes escuchar: The Shacks – The Shacks EP

The Shacks es una de esas bandas que aparecen de repente sin que me entere de dónde vienen. Es un pop áspero, perezoso y dramático, casi baladezco, casi de garage, que parece estar todavía sudoroso tras un one night stand con una banda de shoegaze. Regados por todo el disco hay pequeños acentos realmente cursis del pop de décadas pasadas; ciertos estribillos, punteos de guitarra, metales que parecen de música de elevador y redobles de esos que le sobraron a la bandas exageradamente blancas de la década pasada cuando querían sonar juguetonas; pero The Shacks hacen que tanta exageración suene exótica al contrastarla con su frialdad. Coolness y melodrama en la misma canción.

Murió Jean Jaques Perrey y no deberíamos olvidarlo

Acabo de enterarme que murió Jean Jaques Perrey. Seguramente no conoces su nombre, pero sí conoces su obra:

Como habrás descubierto si diste play al video, Perrey fue el músico detrás de The Elephant Never Forgets, la melodía que en México y América Latina conocemos como el tema de El Chavo del Ocho. Claro, este tema es en realidad una especie de “cover” de la Marcha Turca que es parte de una serie de piezas orquestales titulada Las Ruinas de Atenas.

Jean Jaques Perrey fue un músico experimental, pionero de la electrónica, especialmente de los sintetizadores. C’mon, el tipo era amigo de Robert Moog. Antes que Kraftwerk, estuvo Perrey. Los Beastie Boys y hasta House of Pain lo samplearon. Vamos, Jean Jaques Perrey es uno de esos transistores ocultos sin los cuales la música pop contemoporánea no sería lo que es hoy. Si les gusta Air, Daft Punk, Skrillex, Depeche Mode y todo eso, le deben un poco de respeto a este señor, uno de los auténticos protorrobots musicales.

Si quieren saber más sobre Perrey deben leer a Esteban Cisneros en Sonnigetage.

Deberían ver -> Iliza: Confirmed Kills

La comedia en México apesta porque apestamos como público. No nos gusta la autocrítica, no nos gusta ver nuestros defectos, no nos gusta hablar de los problemas. Queremos lugares comunes, confort y apegarnos a convencionalismos morales y sociales. La buena comedia no tiene lugar en una sociedad que no está dispuesta a sentirse perturbada por sí misma. Los comediantes en México cuentan chistes de suegras y colmos. Incluso los, ew asco, estandoperos, con más groserías y un formato de observaciones, cuentan chistes de suegras y colmos. La mayoría de los comediantes en México no tienen nada que decir.

La buena comedia es análisis y crítica social presentada a través de un discurso que mantiene un ritmo muy preciso para señalar los aspectos más sensibles de la vida pública. Iliza Shlesinger hace eso y muchas veces es maravillosa en ello.

En Confirmed Kills habla sobre las vicisitudes de ser mujer en la actualidad, de ser parte de los so called millennials, de cultura pop y vida cotidiana. Dice cosas importantes sobre feminismo y sobre la superficialidad que nos engulle a diario. Y lo hace gracioso, porque es una mujer sumamente inteligente con un timing increíble y, más importante, PORQUE TIENE ALGO QUE DECIR PARA PERTURBARNOS Y HACER QUE PENSEMOS UN POCO ENTRE RISAS NERVIOSAS. Carajo. Pueden ver este especial en Netflix y hay disponibles algunos otros shows de Iliza también.